sábado, 15 de noviembre de 2008

SEGUNDA PARTE. JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA.

SEGUNDA PARTE.

JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA.

ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.

NOVIEMBRE 19 DE 1996.

Amado hijo, colócate en tu lugar y escribe.

Ve que he visto te esmero en la edificación de mi obra y eso me enorgullece porque enaltece el nombre de Dios Padre Celestial.

Amado hijo, no te detengas y da a conocer a los tuyos esta mi obra, que ellos harán lumbrera de la misma en sus términos.

Todos tus esfuerzos serán recompensados en la gloria de mi Padre.

Amado hijo, necesito que medites para que puedas afianzar tu fe.

Por ahora no te es permitido acompañarme en astral, pero eso será en su momento.

Amado hijo, reverdezcan los tuyos y mis jardines sean más floridos porque tengo tanto amor para mis hijos como ningún otro padre ha tenido jamás.

Mira que Eprahím y los suyos por ahora no están contigo, pero se hará presente cada vez que necesites de su obra atendiendo siempre a tu llamado.

Acuérdate que soy contigo y cuentas con la protección de mi Madre y de sus guardias celestiales.

Amado hijo, no te detengas y da a conocer a los tuyos mis enseñanzas; al rebaño escondido de mi Madre, escondido por las gracias que tienen en sus corazones y con tanto celo protegen.

Pobres hijos míos, deben tener mas confianza en su Creador.

Escucha con detenimiento, Centurión, escucha y día los tuyos que los acontecimientos que han de venir serán para fructificar sus huestes y serán perseguidos por falsos misioneros que querrán conocer la obra y extremo cuidado deberán guardar porque en busca de sabiduría vendrán y del círculo de oscuridad son.

Amado hijo, ¿qué seña puedo darte, si por sus frutos te serán conocidos?

No desesperes que yo te los señalaré en su momento.

Escucha la voz de tu interior, hijo mío, ya que necesitas meditar para que pueda presentarme con mayor fulgor a ti.

Amado hijo, obedece mis consejos y sigue adelante.

Mira que mensajero de bienestar te he puesto en el camino, no desprecies esa oportunidad que para tu bien y el de los tuyos es.

Amado hijo, persevera en tu esfuerzo y continúa siempre adelante en santa paz y armonía. Así sea en gracia, poder y gloria de Dios Padre, en gracia, poder y gloria de Dios Hijo y en gracia, poder y gloria de Dios Espíritu Santo.-

JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA.

ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.

NOVIEMBRE 20 DE 1996.

Amado hijo, note detengas, ven a mi sino deseas descansar, toma papel y escribe, hijo mío, escribe en sabiduría, con la gracia y autorización de Dios Padre Celestial.

Amado hijo, amado hijo, amado hijo, mira que diariamente parten del mundo miles de almas que cumplen su función de evolución a través de la vida y parten con la enseñanza que les fue encomendada y ofrecida por Dios Padre Celestial. No temas por aquellos que parten y en vida se acordaron de su Señor misericordioso, porque en esa misma Misericordia serán salvos.

Amado hijo, amado hijo, amado hijo, las almas tanto necesitan de mi amor y mi luz, porque cuando mi amor tomas la luz en sus corazones florece y les permite alumbrar el camino cuando parten una vez concluida la labor en vida; sin embargo, aquéllas almas que no fortalecieron su amor y encendieron su luz, corren el riesgo de perderse a no ser por la luz que les sea transmitida por medio de los rezos a mi Madre María Santísima y las oraciones a mi Padre eterno, por sus familiares o parientes que de él se acuerden.

Acuérdate siempre de los que parten, amado hijo, para que sean iluminados con la gracia del Señor.

Amado hijo, amado hijo, amado hijo, pide siempre por el mundo y los mas necesitados que en él habitan, y pide también por aquellos que parten porque han cumplido la tarea y nunca olvides que mi manto rojo es el que da vida aún siendo muerto en cuerpo, mas no en espíritu, porque con la vida verán la gloria de su Padre redentor.

Amado hijo, debes transmitir la enseñanza sin detenerte, porque el tiempo apremia y necesidad tenemos de que florezcan en el menor tiempo los jardines floridos de mi Madre María Santísima.

No olvides que mi Padre Celestial está atento de lo que acontece en el mundo entero y te ha dado a conocer sus mandatos.

Nunca te olvides de su obra, hijo mío y siempre reza y ora por los justos, para que en sus justicias no se pierdan y por los mas necesitados, para que florezca en ellos la paz y el amor en todos sus términos.

Amado hijo, nunca te detengas y fructifica tu espíritu en tus acciones y obediencia al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Ve que la llama de amor es necesaria en todos los corazones de los hombres y muchos no lo comprenden.

No dejes que se pierdan, Hijo mío, y da mis mensajes siempre a quien así lo pide y sea conmigo.

Amado hijo, nunca te canses y persiste en la obra del Señor que te es encomendada, porque al fin su gloria prepara la llegada de los justos y de los pecadores que ofrendan su arrepentimiento a las ofensas cometidas.

Amado hijo, sigue en la lucha y cuando resulte necesario usar espada, si sea con la autorización de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo por siempre jamás a través de todos los tiempos por los siglos de los siglos.

Amado hijo, colabora a que los jardines de mi Madre florezcan, que ella es contigo y persevera en la lucha siempre. Nunca te detengas y sigue adelante, amado hijo, en gracia, poder y gloria de Dios Padre, en gracia, poder y gloria de Dios Hijo y en gracia, poder y gloria de Dios Espíritu Santo.

Así sea. Que la paz sea con tu espíritu.

JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA.

ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.

NOVIEMBRE 20 DE 1996.

Amado hijo, ven... toma pluma y papel y ven a mí, en gracia y gloria de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo.

Mira que tu función has iniciado y he ahí que pronto verás frutos y deberás dar la enseñanza que hasta ahora te he otorgado por el bien de la humanidad.

Amado hijo, no te detengas, no te detengas nunca, nunca te detengas, bien te ha dicho mi amada Madre Virgen María del Rosario.

Amado hijo, escúchame, que no te extrañe que me dirija a ella en esa vestidura porque bien la conoces de hace mucho tiempo.

Supera tus limitaciones espirituales y ven a mí confiando siempre en tu Creador, que vela y hace por tu bien y el de la gente que te rodea.

No te detengas, hijo mío, nunca te detengas y enfurezca tu espíritu contra aquellos que no son para con mi Padre.

Ve que te he dicho ya lo que a través de generaciones he mencionado y el hombre no ha aceptado el amor, sin embargo, sea de luz tu flor para con aquellos que me siguen.

Fructifica, hijo mío, fructifica en espíritu, te lo he dicho y poco caso haces a mi mandato; amado hijo, podrás fructificar dando a los tuyos amor y paciencia, comprensión y sabiduría en los momentos que sean requeridos.

No te detengas, he dicho, continúa, continúa siempre, en gracia y gloria de Dios Padre, en gracia y gloria de Dios Hijo y en gracia y gloria de Dios Espíritu Santo.

Que la paz sea con tu espíritu.

JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA.

ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.

NOVIEMBRE 20 DE 1996.


Amado hijo, ven... toma pluma y papel y ven a mí, en gracia y gloria de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo.

Mira que tu función has iniciado y he ahí que pronto verás frutos y deberás dar la enseñanza que hasta ahora te he otorgado por el bien de la humanidad.

Amado hijo, no te detengas, no te detengas nunca, nunca te detengas, bien te ha dicho mi amada Madre Virgen María del Rosario.

Amado hijo, escúchame, que no te extrañe que me dirija a ella en esa vestidura porque bien la conoces de hace mucho tiempo.

Supera tus limitaciones espirituales y ven a mí confiando siempre en tu Creador, que vela y hace por tu bien y el de la gente que te rodea.

No te detengas, hijo mío, nunca te detengas y enfurezca tu espíritu contra aquellos que no son para con mi Padre.

Ve que te he dicho ya lo que a través de generaciones he mencionado y el hombre no ha aceptado el amor, sin embargo, sea de luz tu flor para con aquellos que me siguen.

Fructifica, hijo mío, fructifica en espíritu, te lo he dicho y poco caso haces a mi mandato; amado hijo, podrás fructificar dando a los tuyos amor y paciencia, comprensión y sabiduría en los momentos que sean requeridos.

No te detengas, he dicho, continúa, continúa siempre, en gracia y gloria de Dios Padre, en gracia y gloria de Dios Hijo y en gracia y gloria de Dios Espíritu Santo.

Que la paz sea con tu espíritu.

JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA.

ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.

NOVIEMBRE 22 DE 1996.

Amado hijo, amado hijo, amado hijo, ven a mí y escucha en sabiduría la enseñanza.

Aprecia que el velo es quitado poco a poco ante tu vista y la puerta de la sabiduría queda ante tus ojos en medio de tu hogar.

Escuchad en sabiduría, hijo de mi corazón y transmitid a los tuyos.

Ved que el Oriente será fortaleza de mis hijos en los tiempos venideros y fructificarán sus simientes porque verán la luz del Padre todopoderoso y eterno y será que señal apreciarán sus ojos a través de todos los tiempos, porque las simientes de frutos del huerto escondido de mi Padre darán a luz y parirán hombres en amor y sabiduría, que darán al mundo la esperanza de una salvación bajo el manto protector de María Santísima, siempre Madre inmaculada, Madre de los pecadores de la tercera y cuarta generación de hombres que en esta quinta humanidad florecen. Y entonces daré señal de que soy con ellos porque mucha paz darán tus hermanos y florecerá la falsa oscuridad entre las huestes de mis hijos y los frutos de luz serán para salvación en esos tiempos e confusión, porque el amor florecerá y el odio enraizará sus cimientos para desgracia del pueblo del hijo del hombre y verán aquellos que no confiaron en mí como tanto pedí que la perdición será ante sus ojos y no pararán en llantos y en el crujir de dientes, porque los tiempos venideros, hijo mío, anuncian la perdición, y la perdición caerá sobre aquellos que blasfemaron mi nombre porque no habrá salvación para su honra.

Amado hijo, no te detengas y aprecia con detenimiento a quienes te rodean para que no se turbe la enseñanza.

Has visto ya a los hombres santos, seres de luz y tu guardia, que contigo está; no distraigas, hijo mío y aplica tu atención a mí; guardad espada.

Escucha, escucha en sabiduría, amado hijo, no distraigas tu atención y venid a mí.

Bien, hijo mío, ahora escucha con atención, con atención y luz en tu corazón y ved que los mandatos fueron dados y no cumpliste en principio pero ya has dado inicio a la tarea.

En forma clara os digo, ve y entrega mis mensajes al pequeño rebaño de ovejas de mi Madre para su comprensión.

No temas en el que dirán que yo soy contigo y aquél que oídos sordos preste, será sordo a los labios de la sabiduría, porque su lengua tampoco hablará palabra de luz en mi gracia, aun gozando el fruto de Misericordia del Padre.

Amado hijo, ensalza mi nombre a través de las letras y di a tus hermanos:

DIOS.

Así ha dicho el Señor, Dios Rey de los Ejércitos, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Quien escuche mi voz venga a mí y sea conmigo a través de las generaciones pasadas y venideras por los siglos de los siglos.

Porque días vendrán en que habrá hambre y sed de amor en sus corazones y mis pilares ya no sostendrán a mis hijos y no escucharán mas mi voz porque sus corazones serán cerrados por sus obras y el vacío será en ellos.

Por ello, quien tenga oídos, que oiga palabras en sabiduría y fructifique en amor para con los suyos porque he ahí la forma de agradar a su Creador que por amor a sus hijos descendió entre los hombres en su unigénito y murió por los hombres clavado en la cruz que hoy apreciáis sin comprender el dolor del corazón del Padre cuando murió el hijo, y que con el hijo concedió promesa de salvación a todos cuantos le temen y aman, porque ved que su Dios, no es un Dios malo, sino justo y la nobleza del corazón enaltece su espíritu.

Fructificad, hijos míos, fructificad en paz y amor y con la gracia del Señor.-

JESÚS.

Amados hijos, fructificad en acciones, en obras y no entorpezcan el camino de los suyos y otorguen las enseñanzas a todos aquellos que por mí se acerquen, con discernimiento y justicia, porque si bien a todos doy por igual, deberán tener cuidado de los difamadores que arribarán al rebaño con el único fin de enarbolar sus espíritus en la soberbia, porque de cierto os digo que estos al rendir cuentas darán cuentas de sus frutos y hasta entonces será el llanto y el crujir de dientes por la eternidad entera y a través de los siglos de los siglos, por siempre jamás.

Amado hijo, amado hijo, amado hijo, deberás decir mi nombre siempre que con los tuyos estés, JESÚS, no digas mas el maestro, porque si bien para ti y los tuyos soy, no cause mi nombre en tu boca confusión con los seres del círculo de oscuridad.

Decid mi nombre, JESÚS, y vivid eternamente.

Ama a los tuyos como a ti mismo y enarbola tu alma en sabiduría para ser transmitida a tus hermanos, porque de cierto os digo que aun la palabra que llegaras a pensar, sobra en estos tus mensajes por letras tuyas escritas, tiene un vórtice de conocimiento y sabiduría para con los tuyos.

Fructifica en amor, hijo mío, con la gracia de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Así sea a través de los siglos. Amen.

Que la paz sea con tu espíritu.-

- Gracias, Padre.-

JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA.

ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.

NOVIEMBRE 22 DE 1996.

A los sacerdotes que han recibido sus mensajes y aún dudan de él.

Escucha, hijo mío, dirás así:

Amados hijos, no busquen en la tribulación lo que se encuentra dentro del corazón del hombre, porque el hombre peca cuando sabe que cierto es lo que acontece y aún duda del acontecimiento; cuando busca la verdad en la semilla escondida del alma y no permite que brille la lumbrera de su corazón; cuando conociendo los principios de mi iglesia aún busca verdad en la verdad misma.

¿Adónde quieren llegar, hijos míos, dudando de mí?

¿Es acaso que no escuchan en éste momento mi voz y vislumbran los aposentos de mi gloria?

¿Por qué dudan de mi presencia si saben de mi omnipresencia, no solo en éste lugar, sino en el mundo entero?

Amados hijos, con profundo amor reconozcan sus rebaños y no se pierdan en el camino que indica el pastor. Porque llegará el día en que pastor no tendrán y querrán tener un indicia siquiera de mi obra, de mi luz, de mi vida, de mi amor, de mi Misericordia y verán entonces que luz ya no habrá sobre la faz de la tierra, porque tendrán que cumplirse los tiempos a su tiempo.

Y tu... ¿por qué preguntas sí mis llagas ciertas son o no?

¿Acaso deseas tener en carne propia los sufrimientos que yo tuve muriendo en la cruz por la bendición divina derramando amor sobre la tierra?

Más aún, ¡ay de aquél que no creyere en el manto de salvación de mi Madre, porque sufrirá en carne propia por sus tribulaciones lo que aquí señalo!

Dejaos ya de simplezas y vivid, he dicho a través de mis profetas. Vivid, vivid, fructificad en obra y en amor, porque he ahí que el amor es el camino de salvación en el mundo entero.

Mas aún, ¡ay de aquél que dudare conociendo mi obra, porque la justicia de mi Padre caerá sobre sus cabezas de generación en generación, y no verán luz a través de siglos y siglos!.

Bienaventurados son aquellos que creen en su creador y no dudan de su magnificencia porque conocerán los reinos de los cielos.

Veis que he dicho a través de generaciones que aquél que en mi confiare no se perderá y ved que ahora teniendo luz la desprecian en sus términos, ¿es acaso que deseáis la luz del círculo de oscuridad eterno, donde luz y bondad no florece y el falso oro cobra vida?

¿Es acaso que deseáis el cumplimiento de los tiempos en menor tiempo por las conductas y obras del hombre mismo que apresurará sus tiempos?

¿Es acaso que deseáis que la redención florezca en sus términos sin que tengáis oportunidad de redimir los pecados de la desconfianza?

¿Es acaso que queréis ser dejados en manos de satanás por una noche para creer en las palabras que os envío?

¿Es acaso que no creéis en el poder supremo de Dios Padre Celestial?

Amados hijos, amados hijos, amados hijos, veo que como a niños ciertamente debo llevarles en camino de sabiduría. De cierto os digo que ninguna de mis ovejas será perdida.

No desconfíen de su Padre, amados hijos, que vela el sueño de los justos y da luz a los pecadores.

Ved que ciertamente humildad es con ustedes, mas aun debéis andar en caminos de sabiduría porque los tiempos venideros han d acontecer y se aproximan.

Amados hijos, amados hijos, amados hijos, ved que la luz es para con ustedes y ved también que si la luz rechazan de acuerdo a sus obras será su entendimiento. Esa es mi obra y mi palabra y ved que siempre que busquéis de mí, me haré siempre presentes en sus corazones.

Amados hijos, amados hijos, amados hijos, ¿por qué dudan de su Creador y lo que os envío?

¿Por qué cierran los ojos ante la luz del hijo?

No cierren sus ojos, hijos míos, van que la luz es en sus términos para con mis hijos y si mi luz no es aceptada, de cierto os digo que sus frutos no fructificarán y serán echados a los puercos, a los demonios, a las luces de oscuridad, porque de cierto tuvisteis luz, mas no fructificasteis en amor.

¿Adónde queréis ir, hijos míos?

¿Queréis acaso, alguna de las pruebas que he mencionado?

Quien de cierto os diga que no es verdad mi testimonio, en su corazón lo dicte y esta misma noche será tinieblas su corazón porque mi luz vio y mi voz oyó en lo más íntimo del corazón y disteis la espalda a mi palabra.

¿Deseáis esperad el resultado, amados hijos? O acaso queréis la luz del entendimiento.

Hijos míos, ¿adónde ira mi Misericordia infinita si en sus corazones no es escuchada?

¿O deseáis acaso, esta misma noche, tener funesta noticia por su propio pecado?

Amados hijos, vean que los amo como ningún Padre ha amado jamás, bien lo he dicho y aun así no comprendéis del amor, amados hijos, no comprendéis de la luz del amor, que llama viva será de salvación.

¿Adónde, pues, queréis llegar, hijos míos, con la duda en el corazón?

Escuchad la voz de sus corazones, porque ahí me encuentro y sea a su respuesta de discernimiento sus entendimientos.

Que la paz florezca en sus corazones para que con amor rieguen los jardines dorados de mi Padre y los hermosos prados floridos de mi Madre, en gracia, poder y gloria de Dios Padre, en gracia, poder y gloria de Dios Hijos y en gracia, poder y gloria de Dios Espíritu Santo. Que la paz sea con sus espíritus.

Y así dirás, hijo mío, así dirás a todos aquellos que dudaren de mi palabra a través de estas letras y concluirás tu tarea diciendo:

Escucharon los oídos la parábola del hijo del hombre en claridad, mas claro aún que el agua de fuente viva, y la fuente derramada fue y el agua absorbida en las profundidades de la tierra donde el hollín reina porque no hubo vaso redentor del alma y quiso el hombre comprender lo vivo sin reconocerse y la fuente dejó de emanar fuente de aguas vivas y las aguas callaron y la asolación de la sequedad fue sobre sus cabezas, porque oyendo, oídos sordos dieron a la palabra escondida a los anacoretas y burlaron en falsedad de espíritu la luz de la esperanza de redención y redimieron sus dudas a lo recóndito de los abismos por siempre jamás; así ha dicho el Hijo, para aquellos que viendo, el rostro volvieron y no permitieron fructificara su obra por los siglos de los siglos. Así sea.

Prepara hijo, el resto de los mensajes y entrega hasta aquí lo que en mensajes te he dado y acordes a sus acciones sean sus entendimientos, en gracia, poder y gloria de Dios Padre, en gracia, poder y gloria de Dios Hijo y en gracia, poder y gloria de Dios Espíritu Santo, así sea a través de todos los siglos de los silos por siempre jamás.

Que la luz y el manto de protección y Misericordia de mi Madre María Santísima, sean contigo y con todos los tuyos. Así sea.

- Gracias, Padre.-

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