sábado, 15 de noviembre de 2008

JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA. NOV.7.1996

JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA.

ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.

NOVIEMBRE 07 DE 1996.

Amado hijo... amado hijo... deja de hacer lo que haces y escucha con atención.

Mira que el mundo tanto necesita de mi salvación. Hoy mas que nunca, que mi Padre ha dado inicio a la batalla.

Ve que los tiempos difíciles se acrecientan día a día en sus términos y la gloria de mi Padre resplandecerá en todo su fulgor al momento de la victoria.

Amado hijo, ve que desolación hay en el mundo entero que tanto necesita de la luz del Salvador; ayúdales a salvarse, amado hijo, solo tienes que cumplir la tarea de escriba que yo haré el resto.

Observa que mi luz desciende sobre el mundo, pero miles de corazones humanos son círculos de oscuridad que en nada reciben esa luz de redención que con tanto amor me sacrifico por traerles a la tierra.

Sin embargo, en su momento pagarán sus penas ardiendo en las llamas del infierno y el terror y el crujir de dientes que descienda de la justicia de mi Padre, verán que no era simple parábola o invento de profetas y la muerte actuará en términos de tiempos infinitos en sus últimos tiempos.

Advertido está el hombre de la justicia de mi Padre.

¡Ay de aquél que no oyere ni tomare la oportunidad de salvar su alma, porque junto con los suyos será el rostro vivo de la amargura arrastrada a los infiernos!...

Amado hijo... amado hijo... habla al mundo de mi Misericordia infinita... ve que junto con mi Madre María Santísima buscamos a todo momento la salvación de almas, pero poco escuchan los desolados hijos de Abraham que por generaciones vivieron en la tierra.

Permite que descienda la gloria de mi Padre sobre tu cabeza y profetiza, hijo mío, profetiza sobre aquellos que no creen y que viendo no temen a la justicia de mi Padre, profetiza y di:

Palabras bermejas es al hombre el corazón desolado de su gloria, porque los peces de la mar murieron y las redes fueron echadas y el pescador de hombres logró sus términos y el hombre entregó su alma en oscuridad en singular alabanza; y la medición fue acorde a sus palabras y a su acción, y abofeteó el profeta la pestilencia de las huestes putrefactas de la tierra, y la Misericordia redentó y luz brilló en los confines del planeta elevando al cielo chispas de luz en la agraciata contemplación de la reina y muchos escucharon y oyeron, mas otros oyendo oídos sordos dieron y tumbos rebanaron existencia por todos los siglos de los siglos; porque el Padre añoró sus alabanzas y no les escuchó en sus términos y a su rostro fue bofetada de agua fría que enfureció en justicia y con justicia y rigor actuó contra todos aquellos que le olvidaron y ofendieron.

¡Ay de aquellos que olvidan el fruto de su redención divina porque morirán sin ser vistos en luz y su esperanza será el exterminio de la nada!

Bienaventurados aquellos que oyen la enseñanza y la otorgan a sus semejantes porque por su ver y sus acciones muchos serán salvos también.

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque ellos alcanzarán la gracia de mi Padre y el reino de los cielos será postrero.

Hijo mío... hijo mío... hijo mío, no te detengas y profetiza que tus tiempos se han llegado.

¡Ay de aquél que oyendo no escuchare y dijere:

Por todos los tiempos, de generación en generación así ha sido y no se ha visto la luz del Padre, porque, ¿qué luz será esa que está en los cielos y no en la tierra?, porque la luz de la tierra vimos y esta nos trajo gloria y riqueza y nuestros hijos parieron mancebos de paz y sabiduría en adoración a belcebú, que todo brindó también de generación en generación!.

¡Ay de aquellos!, porque en primer término serán echados a los fuegos infinitos del infierno.

No dijeres aún:

Que la vara de justicia y Misericordia descienda sobre tu cabeza.

Porque las casas de generaciones enteras serán perdidas y los torbellinos de luz que del mar emanaren serán perdición de vida a los hombres, porque de cierto os digo que todo ha de cumplirse a su tiempo.

¡Ay de aquellos desdichados que viendo no fueron y dieron el mensaje a sus hermanos, porque atalayas fueron y escrito está, sobre sus cabezas será la sangre que derramaren sus hermanos por injusticia!

Ama a tu prójimo como a ti mismo, repetido he de generación en generación, ¿y que han hecho a cambio?, ¿ha sido ésta la salvación que han adoptado?, ¿por qué razón, hombre insensato, prefieres el castigo de mi Padre y no el manto de su Misericordia en infinito amor?, ¿hasta cuando comprenderán que sin amor no fructifica el espíritu?

Cuantos apercibimientos les di y con abominación tomaron mis consejos a través de todos los siglos.

HOMBRE egoísta e insensato, ¿así pagas a tu Creador que todo lo ha dado por tu vida?, porque he ahí que la misma chispa divina he dado por la vida de tu ser, siendo Padre, y no le has tomado con decoro.

Bienaventurados son todos aquellos que entregaron sus desdichas a mi hijo, porque ellos alcanzarán mi reino y la dicha de mis huestes será para con sus espíritus.

Amarse los unos a los otros, con perseverancia les fue encomendado y poco comprendieron del amor. Porque prefirieron bazofia de perros a la dulzura de mi gloria y no derrimieron sus pecados.

Bienaventurados son todos aquellos que creen en mi gloria y en la salvación de mi hijo, porque ellos estarán conmigo en el paraíso.

¡Ay de aquéllas pobres almas desconsoladas que no tuvieron consuelo y fortalecieron su rudeza en egoísmo y oscuridad, porque con oscuridad serán cubiertas sus penas!

Ve que han dicho:

¿Quién es ese Dios que es falto en dulzura y lleno en justicia?, ¿qué no es el Padre, cúmulo de amor para sus hijos, y el Padre tuyo, de trueno y centella y muerte es de generación en generación? Desdichados hijos que prosperan a los abismos del infierno.

¡Ay de aquél que taladre el cerebro en orfandades de espíritu porque de cierto les digo que no verá ni al Padre, ni al Hijo ni al Espíritu Santo y su luz no será de redención, sino perdición!

¡Qué gracia y que ventura encierra el rostro de María, Madre de los pecadores!

Bienaventurados son aquellos que le siguen y bajo su manto de dulzura y amor se protegen porque les será permitido no vivir en la asolación.

Revela, hijo mío, revela a los hombres mis momentos.

Que caerá la oscuridad como noche en pleno día y un estruendo de ultratumba para el hombre, estremecerá los cimientos que se fracturarán y las cortezas terrestres comenzarán su hundimiento, y la mar ensanchará sus dominios y perecerán bajo las fauces de la oscura tierra hacia su centro tanto justos como pecadores y las estrellas mostrarán sus confines y en su momento las luces del firmamento serán un velo de luz y la oscuridad reinará, y he ahí que la luz del manto de JESÚS, el de la Misericordia infinita derramará consuelo y fortalecer ha el manto de María, siempre Virgen, reina de los cielos y la tierra y he ahí que la luz dorada conducirá al cielo a todos aquellos que en primer término les sea permitido y serán las nuevas tierras lumbrera de luz a la generación venidera, que ni el quinto centésimo de la unidad de la quinta generación de luz perdurará, y he ahí que expansión será en el cosmos para mi dicha y gloria.

Escribe, hijo, escribe y profetiza porque con mi gracia y autorización te es permitido.

Y será que en los últimos tiempos en un lugar del mundo llamado el otolonté divino germinará la paz y la esperanza de un futuro renovador y fructificará mi gloria, mas sin embargo el círculo de luz oscuro aprovechará el amor para debilitar a mis hijos que en Misericordia actuaron y comenzará la lucha entre los opuestos.

Amado hijo, cumple tu labor de escriba y profetiza, profetiza al llamado de redención, de amor al prójimo, de amor al Padre, de amor al Hijo y de amor al Espíritu Santo, de amor al todo, porque el amor única salida de salvación será y protección dará sobre el brazo fuerte de la justicia del Padre.

Ve que esos tiempos venideros no tardan en llegar y como es hoy ayer fue y es en gracia y poder de Dios Padre, en gloria, gracia y poder de Dios Hijo y en gloria, gracia y poder de Dios Espíritu Santo.

Recibe en santa paz la enseñanza y transmite a los hombres que ellos se encargarán de hacer lumbrera mi palabra y Misericordia de JESÚS el misericordioso, el Cristo redentor del mundo, el Dios hijo que vive y reina en los corazones de sus hijos amparado en la trilogía de la Santísima divinidad y del todopoderoso, omnipotente y eterno.

Amado hijo... amado hijo, ve que los seres de luz han venido y observado han su descendencia; fructifica la enseñanza, hijo mío... fructifícala y comprende el por qué de toda la enseñanza que para ser transmitida a los hombres es y confiando (afianzado) a mi palabra.

Cumple la misión, cumple la misión en gracia y gloria del padre y de la Virgen Santísima María, siempre virgen, Madre inmaculada sin pecado original, Madre de los pecadores de la quinta y sexta humanidad.

Ve pues hijo mío y otorga el mensaje, porque la salvación es para aquél que escuchare y en santa paz, armonía consigo mismo y amor, creyere en la promesa de redención del Cristo crucificado por el perdón de los humanos.

Que la paz sea contigo, amado hijo, en gracia y gloria de Dios Padre, de Dios hijo y de Dios Espíritu Santo. Amen. Así sea a través de todos los siglos en amor y sabiduría de la ciencia mística. Así sea.

No hay comentarios: