sábado, 15 de noviembre de 2008

JESUS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA. OCT.18.1996


JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA.

ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.

OCTUBRE 18 DE 1996.

Escucha y observa mi cruz... éste es el madero sobre el cual derramé mi sangre, con la cual lavé los pecados de la humanidad; erradiqué la mezquindad, el odio del pueblo primitivo al cual vine; otorgué la enseñanza y Misericordia a los santos y a los profetas; iluminé el camino de los humildes de corazón y de los sabios, y he ahí que a todos di por igual, a todos bendije con la gracia y gloria de mi amadísimo Padre, a todos di mi luz y mi amor y a todos brindé por igual mi Misericordia, porque he ahí que yo soy el Mesías. Yo soy el Dios a quien tú adoras en carne viva, que vine a éste lugar de trivialidades para comprender y amar, para amar y dejar señas de la existencia de mi Padre Celestial. Pero después de tanto tiempo, observo que ésta cruz de poco ha servido.

Sí, está colgada en los rincones de las casas, en medio de los hogares, en los atrios de las iglesias, en los recintos santificados y glorificados por gracia y gloria de mi Santísimo Padre, pero no existe la veneración y el respeto que brindé a la humanidad por su propia salvación, porque la desventura prevalece, porque mi sangre sigue corriendo en la cruz, porque el sudor de mi sufrimiento cubre mis espaldas y el peso que por la salvación de la humanidad cargo, pero ve que la humanidad poco hace por su propia salvación.

Bienaventurados aquellos que cargan su propia cruz con humildad y decoro, porque no saben que quitan un peso de mis espaldas.

Veme y mira... Ve como a través de las generaciones he prevalecido y dado luz a las humanidades.

Ve esa tanta sabiduría que para perdición fue.

Ve como a fuego creado por el mismo hombre destruyese a sí mismo, utilizando el fuego para su propia destrucción y no para purificar su espíritu y lograr estar cerca de Dios algún día.

Ve a través de las estrellas y aprecia los mundos existentes en las diferentes galaxias y ve la diferencia donde la luz reina, donde la prosperidad y el poder impera, pero no para controlarse así mismos, sino para agradar a Dios con la ayuda a otros seres mas primitivos que buscan la perfección.

Observa como las generaciones viven en santa paz... Observa las pirámides que tienen sus ciudades. (-son blanco fulgente-), diferentes a las muertas pirámides de la tierra. Observa que llenos están de luz y de gloria y ve con cuanta reverencia y devoción reciben la gracia y salutación de mi Padre.

He ahí que no más abogados necesitan.

He ahí que no mas pecado impera.

He ahí que solo la paz reina con la gracia y gloria de Dios Padre Celestial.

Observa mis pies... ve a través de las estrellas, observa y ve como el Universo es infinito, como lo es la gracia y la sabiduría de mi Padre, porque él es el todo, él es la gloria, la omnipotencia, la luz, la verdad.

No distraigas en lugares de castigo para el hombre, porque de cierto existen, pero para ellos, los irrecuperables, son.

Observa que no escribes con la mano, sino con el pie (-veo dos tenazas-), primitiva de miles de años hace y ve ahí que el estado de evolución no recorre aún ni la centésima parte del entero que a cien dividido es.

Escucha... escucha palabras en sabiduría porque por gracia de Dios Padre te son encomendadas.

Escucha con oído y corazón y comprende que la humanidad en tinieblas se encuentra y que los seres de luz que la habitan cumplen su función de lumbrera para que no sea perdido ese pequeño planeta tierra en la oscuridad.

De cierto que mi Madre es con Ustedes, pero observa cuanta irreverencia hacia mi Madre.

Sin embargo, cuando con gusto le miran, su corazón se hincha de amor y regocijo, porque a fin de cuentas Madre es.

Escucha y observa nuevamente... observa como a través de los tiempos la sabiduría ha sido.

Observa ese túnel de luz que no tiene fondo y a nada te conduce, porque la nada a la vez se encuentra en el todo, en Dios Padre todopoderoso, cuyo nombre y grandeza es infinitamente Santo y eterno.

Observa con atención la enseñanza. No temas de los que contigo están porque en mi fe son. (- muchos seres de luz están aglomerados a cierta distancia de mí, de rodillas ante JESÚS-).

¡Que gran reverencia hacen!, porque con mi presencia son felices, son agraciados; déjales en sus meditaciones y ve la enseñanza.

No distraigas en esa cucaracha y aprende que va caminando y volando porque la luz ha visto, su tarea cumple. Déjale seguir su camino y observa...

He ahí el símbolo de la dulzura con que el Padre Dios todopoderoso creó a los hijos en el principio de los tiempos; la dulzura, con que hizo que su cuerpo mismo, su espíritu, descendiera, creando a las humanidades que en evolución se encuentran.

Esa es la descendencia que el Padre hizo a los mundos creados con amor y sabiduría, con armonía de subliminidad para con su reino; he ahí la belleza y dulzura de su gracia que fue la creación del hombre y de las distintas humanidades que el Universo engloba; he ahí la grandeza de mi Padre, cuya Misericordia y bondad es infinita.

Anota también que la guía de toda espiritualidad a sus pies se encuentra, porque de abajo hacia arriba es el camino.

He ahí el encuentro con la gloria y la gracia de Dios nuestro Señor.

Observa éste segundo símbolo. Observa con detenimiento... y he ahí el camino de los ángeles que van al cielo, con las enseñanzas recibidas para ayudar a engrandecer la gloria del Señor, con la ayuda que prestarán a sus hermanos, hijos de Dios, en el avance y la meta que tienen, de estar con Dios Padre, en gracia y gloria de Dios hijo y de Dios Espíritu Santo.

Ve pues, como los ángeles ascienden al reino de los cielos, van gozosos y felices porque han cumplido la tarea del hijo en las distintas humanidades existentes a las cuales ha dado luz y resplandor. He ahí que brillan y muchos de esos mundos lumbreras por si solos son, lumbreras que en unción del hijo y del espíritu santo engrandecerán la gloria de Dios Padre en armonía de su Universo.

Ve ahora en mi pecho y observa... la luz que de él derramo, porque es mi gracia de entendimiento, de vida que vengo a dar a los hombres con mi infinita Misericordia y observa como a mis pies se encuentra el mundo, entre ellos el tuyo que agoniza... escribe aunque oídos sordos intentes, tu mundo que agoniza, porque no es vez primera que de por sí lo escribes, porque mensaje ha mucho tiempo te fue dado y tu papel cumpliste.

Observa mi pecho y ve que en él también guardo al mundo entero de mi gloria porque en mi corazón se encuentra y con mi sangre derramada lavo las impurezas que le conducirán a perdición.

Observa ahora esas paredes de luz que a los lados del mundo se encuentran, porque son la protección de mi Padre que ha permitido que éste mundo, que éste planeta llamado tierra, se encuentre en constante equilibrio con el Universo, sin que se pierda por las fuerzas de luz que derraman los seres que evolucionan. He ahí que detrás de esas capas las generaciones venideras también esperan su turno para ocupar éste mundo, para iniciar en la escuela de la vida y el aprendizaje que en misión vienen a cumplir.

Ve ahora mi cabeza y aprecia mi aroma y el brillo de luz y esplendor que de ella emana, porque es la presencia de mi Padre que inunda tu casa; es la presencia de la gloria que santifica tu hogar y el de los tuyos, la presencia de la vida en toda esencia, es la luz de la sabiduría y del todo, del amor infinito, del portentoso amor que con infinita bondad es repartido entre los hombres de todos los espacios, de todos los tiempos, de todos los vórtices.

Ve que la gloria de Dios Padre es infinita, y yo, el hijo, me encuentro a la puerta de esos mundos de luz que avanzan y se purifican en gracia y obra de Dios Padre, de Dios hijo y de Dios Espíritu Santo, trino que cumple su tarea de redención, de amor, de aprendizaje, de evolución.

Ea, vuelve a mi la vista sin vergüenza alguna, aprecia con detenimiento...

Es la gracia de mi Padre que sobre mi corona se encuentra... es lo que logras ver porque esto ya es plano lejos de los terrenales. No sufras congoja que en su momento le verás con precisión.

Y he ahí pues que ésta es la enseñanza que hoy te es dada.

Estudia con detenimiento y comprende la gloria del creador, el que todo lo sabe, el que todo lo piensa, el que todo lo hace, el de todos los tiempos, de los tiempos de sabiduría en sus palabras, con luz y con amor que de la perdición aleja por los siglos de los siglos. Amen. Que la gracia de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo sea contigo.

No hay comentarios: