JESÚS, SEÑOR DE
ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.
NOVIEMBRE 04 DE 1996.
- Padre, ¿Deseas decirme algo?. –
- Si, hijo mío, escribe y analiza.
Aviva tu lumbrera, hijo mío, avívala en santa paz y armonía y permite que el manto de mi Misericordia se extienda a cada momento con la expresión de tus palabras.
No desmayes ni te asustes hijo mío, ve que profeta de siempre has sido desde la segunda generación a través de generaciones.
Eleva tu espíritu al Señor, tu Dios, y disipa los vagos pensamientos oscuros que todavía se diluyen en tu mente.
Fructifica, hijo mío, fructifica enseñando la enseñanza y se mi lumbrera que de a los hombres salvación y paz en su espíritu.
Ve que estos tiempos venideros nada agradable son a la humanidad entera pues ya las manifestaciones de mi padre se han comenzado a palpar en todo el mundo.
Pronto, muy pronto, el cinturón de fuego comenzará sus erupciones y los lamentos y el crujir de dientes producto de la asolación se escuchará en el mundo entero.
Mira que el manto glorioso de María, siempre Virgen, también toma vida a cada momento y protege de la asolación del padre a miles de humanos que de generación en generación se han protegido bajo su manto divino.
Amado hijo... amado hijo, no desesperes y fructifica caminos en paz y con amor y transmite la sabiduría a los hombres para que puedan salvarse y renacer nuevamente hacia mi gloria.
Mira que yo soy el fruto de tus esfuerzos y a cada frase escrita será fortaleza del pilar que amenaza con resquebrajarse a cada momento sino se mantiene su firmeza en oración.
Amado hijo, ve que la lumbrera de tu vida está teniendo leña y a cada instante reverdece la esperanza de una salvación total en la humanidad; sin embargo, no todos toman con responsabilidad el trabajo encomendado.
Observa como a través de los tiempos, de generación en generación he dado a los hombres enseñanzas y mensajes de paz y de amor para que no florezca la justicia de mi padre, sin embargo oídos sordos han hecho siempre a esos consejos.
Mira que en el cielo la nube oscura amenaza con perder vidas de inocentes, reza y ora a mi padre para que sean disipados sus clamores y la paz reine en tus tierras, las tierras donde pasta el pequeño rebaño de ovejas de mi amada Madre.
Di siempre al hombre, que la salvación se asegura engrandeciendo en palabra y obra a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.
Observa como a través de los tiempos con el paso de los siglos la sabiduría ha sido para el hombre quien siempre ha actuado con abominación y es ahora que esa abominación ha procreado frutos y los frutos engendrado desolación y muerte que pretenden invadir los corazones de mis hijos.
Amado hijo, fructifica en tu enseñanza y aprende, aprende y transmite a los tuyos mensajes en sabiduría, porque al corazón de espíritu noble están encaminados para que ayude a brillar la lumbrera de tu mundo.
Mira que los ojos de mi Madre Santísima con gusto ve tu llegada al rebaño de mis hijos, se enaltece en la gloria del Señor y regocija su espíritu al ver que muchos buscan redención a través del Santo Rosario, pues fortalecen su manto divino de salvación.
Ve que aquellos que creen ciegamente en mi Santísima Madre Virgen María y en Jesús misericordioso ganan a cada momento dentro de sus corazones un espacio donde tarde o temprano habremos de manifestarnos para su dicha y gozo espiritual.
Amado hijo, continúen con sus oraciones y fortalezcan de esta manera el manto glorioso de María que cubrir ha el mundo entero junto a
No olvides a los necesitados y ruega a mi Padre Celestial por ellos, para que sean salvos, para que no equivoquen el camino en senderos poco iluminados. Cierto es que mas difícil es ver la luz, pero tan fácil es como pensar en mi, solamente, yo les daré luz para encaminarlos a la gloria y gracia del Señor.
Amado hijo, ve que los tiempos venideros sino fortalecen los cimientos a nadie benefician y en cambio si perjudica a la humanidad entera, porque escollo será de evolución y el engranaje virará los ciento ochenta grados con el fin de aparejarse causando destrucción entre los tuyos.
No te olvides nunca de venir a mi, solamente serena tu alma y tu espíritu vendrá solo porque conoce el camino hacia su Señor.
Amado hijo, amado hijo, amado hijo, cuida de mis pequeñas ovejas descarriadas que en soberbia se retiran en tiempo indefinido del templo de la iglesia de mi Madre. Dales luz y esperanza con mi palabra y hazles ver mi promesa de redención porque yo a todos veo por igual y a aquel que me teme en mi justicia le amparo y protejo en mi manto misericordioso de dulzura.
Observa que las simientes fructifican en distintos lugares de la tierra y pronto, muy pronto la mancha de luz también brillará a grandes luces en sabiduría y amor, mas debes andar con precaución para no ser engañado por la luz del círculo de oscuridad.
Amado hijo, no estorbes en el aprendizaje y otorga la enseñanza hacia mis hijos, ve que he dicho a través de todos los tiempos que aquél que oyere será sabio y el que no lo quisiere así junto a su sordera pagará sus penas, porque no seré ni yo ni el Padre quien enmiende en castigo, sino su propio espíritu esclavizándose a los confines de la oscuridad.
Bienaventurados son aquellos que escuchan mensaje de salvación en estos últimos tiempos y que siendo apercibidos reciben en su alma el gozo de mi presencia, porque de cierto alcanzarán la luz y hasta la gloria de mi padre.
Ve que han dicho a través de los tiempos, ¿y cuál es esa gloria que prometes y esas revelaciones que otorgas?, y mira que la gloria del padre resplandece en su mismo razocinio de estos seres, se manifiesta porque es la vida eterna en todo su esplendor.
Bien han oído decir, ¿y qué será de la gloria y justicia arrancada en la tierra por bien de los profetas?; y he ahí que el resplandor del azul del cielo viendo no comprenden; porque de cierto es que ni la gloria de la tierra ni de su reino prevalecerá; sino la luz del padre y del hijo que con el espíritu santo en unidad reinará por los siglos de los siglos y a través de todos los tiempos.
Bienaventurados son aquellos que escuchan y dicen:
Que grande es el Señor Dios y Rey de los Ejércitos, porque de cierto les digo que serán engrandecidos con la grandeza de mi Padre.
Ve que han dicho que en el reino de los cielos serán los justos que alguna vez fueron pecadores pero enmendaron sus ofensas a mi Padre. De cierto te digo, que mi palabra firme es.
No busca redención el cuerdo de espíritu, porque de cierto alcanzará la gloria, sino el falto de luz que en pecados atormenta su alma, porque con amor y arrepentimiento ese tormento será levantado por todos los tiempos en gloria y gracia de
Bienaventurados son aquellos que ayudan a la causa del Señor con la salvación del mundo, porque otorgan luz a sus hermanos.
Profetisa, hijo mío, profetisa y di:
Que en la gloria de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, serán por siempre jamás las espigas que aderezaron al sol sus añoranzas y al viento turbio soportaron asperezas, porque con hondo candor fortalecieron raíces y las raíces echadas fructificaron y otorgaron frutos de luz a la generación venidera, porque en los tiempos de Caín no hubo certidumbre en los pasos del gigante, sino quimera, y he ahí que la vida florecerá en sus términos a través de todos los tiempos, porque el Padre en redención protegerá a sus hijos y con el justo serán salvos por todos los tiempos en gloria y gracia de Dios Padre, en gloria y gracia de Dios Hijo y en gloria y gracia de Dios Espíritu Santo.
Ve que la simiente de la nueva generación de luz ya florece y han de colocarle etiqueta con identificación de nueva era de luz y amor, porque no anunciarán la llegada de salvación alguna, sino que fatuos y pérfidos embaucar quieren a los hijos del hombre para que las simientes y pilares sean destruidos.
Vela en Misericordia, bondad y amor siempre, para que los fatuos de corazón engrandezcan su alma en oración constante a mi Madre Santísima, para que sean salvos.
Ve que los tiempos próximos están y de cierto te digo que no transcurrirá ni la mitad del tiempo que el hombre espera para que esto acontezca, porque no sabrá ni de día ni de noche de asolación y la hora será dictada en sus términos y en sus términos será la salvación y gloria del Señor.
Bienaventurados son aquellos que buscan y derrimen sus almas, porque de cierto les digo que alcanzarán la gloria del Señor.
Ve que mi dicha y paz prospera en los corazones de los hombres cuando de mi se acuerdan.
Busca en sabiduría la salvación y mira que ahora con mas ahínco debes vivir en santa paz y armonía con el padre.
Amado hijo, amado hijo, veme y regocíjate porque mi gloria engrandeces con tus obras.
Cumple tu labor que yo me encargaré de hacer germinar en el corazón de los hombres el fruto, en gloria y gracia de Dios Padre, en gloria y gracia de Dios Hijo y en gloria y gracia de Dios Espíritu Santo, a través de todos los tiempos por los siglos de los siglos y de los venideros. Que la paz sea con tu espíritu.
- Así sea. Gracias Padre.-
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