JESÚS, SEÑOR DE
ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.
NOVIEMBRE 24 DE 1996.
Amado hijo, amado hijo, amado hijo, escribe en sabiduría bajo el manto glorioso de María, Madre inmaculada, Madre de los pecadores, Madre siempre Virgen y observa como ya el círculo de oscuridad ha descubierto tus pasos y buscará a cada momento desacreditar los mensajes que hasta ahora te he dado, por medio de sus integrantes; mas sin embargo no debes temer porque yo te los señalaré en el justo momento y los tropiezos serán para ellos lo que buscarán contigo.
Y acontecerá que siendo el día postrero del mes último del año, encontrarás en salutación con el Padre el Concilio de falsedad que se prepara en el Vaticano y dirás:
Amados hermanos, dice el Señor, porque el Señor lo ha dicho.
Bienaventurados sois aquellos que no actuaron por voluntad propia, sino en voz de la obediencia, porque la justicia divina del Padre, no caerá sobre sus cabezas.
Mas, ¡ay de aquél que obedeció creyendo en el poderío ofrecido y la participación de luz que en tinieblas le fue ofrecido, porque ciertamente en tinieblas será esclavizado y su alma y espíritu fenecerán en la obra redentora de mi Padre, porque la luz vieron y no le siguieron y obedeciendo los designios del príncipe de las tinieblas se encadenaron por sus propias obras bajo el yugo de excelsa esclavitud por todos los siglos de los siglos!
¡Ay de aquél que no creyere mas en el nombre de JESÚS, el Salvador del mundo, porque su nombre no sea inscrito en el libro de la vida y ciertamente, será en lo profundo de las sepulturas donde caminarán y dolerán sus almas por toda la eternidad, en las profundidades del abismo por siempre jamás!.
Así ha dicho el Señor, Dios Rey de los Ejércitos, a aquellos que jurando ser fieles pastores de sus ovejas, enjugaron en llantos de tinieblas sus corazones y no departieron mas luz entre los suyos, porque el amor ya no mas compartieron y la luz del Señor misericordioso aún siendo derramada sobre sus corazones no fue aceptada y la acechanza del alma y el espíritu floreció en sus términos sobre sus desoladas almas y en sus términos florecerá la amargura porque el brillo y la obra de la mano del Señor, no mas quisieron.
Y florecerá la sabia oscuridad germinando en sus corazones y sus corazones serán oscuros para con los hombres, porque no tendrán mas luz en sus espíritus y escribieron en la historia de la tierra con sus obras, acciones y engaños, el desencadenamiento de la furia del Señor, porque a un rey siguieron y no fue ni el Padre, ni el Hijo ni el Espíritu Santo. Y vean y sentirán entonces la muerte que claudicará sus almas por la eternidad en la oscuridad y el crujir de dientes por siempre jamás.
Y acontecerá que siendo abiertas las puertas de la falsa sabiduría del círculo oscuro, comenzará la dominación de hombres sobre hombres porque sobre sus cabezas será la desidia del corazón, y el llanto de sus corazones, y buscarán la germinación de luz en caminos de equivocación.
Y a mis profetas dirán:
Pobres locos, que deliran en época de luz.
Porque de cierto el esplendor surgirá, mas esto será en las malignas mano de los hombres que habrán jurado eterno amor a la alianza oscura.
Amado hijo, y será que en esos tiempos también serás llamado a servir al representante de
Corredor de lumbreras que antiguas fueron y dieron vida y luz a los corazones del rebaño dorado de mi Padre, ¿hasta cuando dejarás el tormento a mis ovejas que apacientan en paz y amor?
Porque de cierto os digo que no quedará piedra sobre piedra de la tercera parte de los sacerdotes en la desolación de luz que será sobre sus cabezas y la gloria del Señor y su poder caerá con espada sobre los hijos que profanaron la ostia del Señor, y será que aquél que creyere en el último momento en su Señor, será salvo, y aquél que dudare, la primera daga caerá sobre sus cabezas.
Y acontecerá que siendo duro en el tiempo de los atributos, la luz del sol fenecerá en el término de las tres cuartas partes, porque los hombres caerán en tinieblas y en tinieblas serán sus nombres, y no se verán jamás inscritos en los libros de la excelsa sabiduría y el amor.
Y se derrumbarán sus casas, porque el hombre no escuchó, y buscó en falsos consuelos la alegría del canto hacia mi Padre, y de sus cabezas y sus cuerpos será la separación, porque el cuerpo no verá mas y la cabeza no podrá actuar en sus términos, y la destrucción caerá sobre las dos terceras partes del cuerpo en su momento.
Y aquél que dijere, que es el hijo del hombre un Santo muerto, no verá mas la luz y las tinieblas serán en su corazón y el de oídos los suyos y en el quebrantamiento de huesos y crujir de dientes serán sus glorias, porque la redención del Padre no quisieron y su Misericordia rechazaron, y entonces dirás:
¡Ay de aquél que se hizo hombre sabedor del plan divino y ha atentado contra los designios del Señor, porque en su conciencia será la desolación por toda la eternidad y a través de todos los siglos de los siglos!
Amado hijo, guarda por ahora secreto de este mi mensaje y en su momento enarbola mi nombre en palabras de sabiduría y profetizarás contra aquellos por los que serás llamado, porque mi gloria y mi gracia serán contigo y el poder del Señor descenderá sobre tu cabeza en sus palabras y verás la luz como nunca antes, y serás la lumbrera que tanto te he dicho, porque darás con los tuyos la batalla al maligno enemigo con amor y
Que la bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, descienda sobre tu cabeza y sobre todos los tuyos. Así sea.
Fructifica en amor y gloria bajo el manto glorioso de María, que te guarda y protege con sus guardias celestiales de los tiranos designios urdidos en tu contra, en gracia y gloria de Dios Padre, en gracia y gloria de Dios Hijo y en gracia y gloria de Dios Espíritu Santo, por siempre jamás, así sea a través de todos los tiempos por los siglos de los siglos. Amén.
Que la paz sea con tu espíritu.
JESÚS, SEÑOR DE
ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.
NOVIEMBRE 25 DE 1996.
Amado hijo, deja de hacer lo que haces y escribe, escribe en amor y en sabiduría para el hombre que es en la tierra.
Mira ve que tu Madre se esfuerza por realizar la tarea que le es encomendada en la obra del Señor, no le reprimas y dile que de sus acciones rendirá sus frutos para bienaventuranza de mi Madre Santa María del Rosario y en gloria y gracia de mi Padre Celestial.
Amado hijo, que reverdezcan mis jardines dorados en la gloria del Padre y ensalza también el nombre de mi Madre María Santísima a través de las letras.
Tanto necesitan mis ovejas perdidas del amor de mi Madre que poco a poco serán encausadas bajo el manto protector de María Santísima, Madre inmaculada, Madre de los pecadores, que siempre vela por la bienaventuranza de su rebaño escondido y los que a ella se aproximan.
Amado hijo, amado hijo, escucha en sabiduría y escucha a tu Madre siempre en sus súplicas. Date tu tiempo y lee para ella lo que he dicho...
Amado hijo, consiente siempre a mis ovejas y nunca les olvides, sé tierno y cariñoso para con todos ellos porque te he puesto por pastor para con mi obra.
No te angusties en la tarea encomendada ni aflijas tus sentidos y que no sea extrañeza a tus razonamientos, porque bien te he dicho que ha mucho tiempo guía fuiste de mis huestes celestiales.
Amado hijo, que reverdezca tu obra y tome fuerza y vida porque la gracia y gloria del Señor es contigo y para con los tuyos.
Aprecia siempre el esfuerzo que hacen mis hijos para conmigo y que actúan y obran en mi nombre, porque de cierto os digo que en sus humildades la luz verán y fructificarán sus espíritus en sus obras y para la gloria y dicha celestial.
Amado hijo, ve que Dios Espíritu Santo también añora la alabanza de sus hijos en su amor infinito, nunca le olvides y bríndale siempre todo tu amor porque es fuente de aguas vivas.
Recuerda que has visto su manifestación en la iglesia de mi Madre y sabes bien que es para contigo.
Brinda amor a todos tus hermanos, amado hijo y fructifica comprendiendo sus penas.
No te aflijas que yo soy contigo.
Amado hijo, mira que mi Madre María Santísima tanto se enternece cuando de ella se acuerdan que hasta olvida las irreverencias que le hacen siendo Reina y Madre de los pecadores.
Ámale y respétale siempre porque en su amor infinito está
Sigue adelante siempre y no te detengas, nunca te detengas, no te detengas jamás porque de tus acciones dependerá el triunfo de mi obra como ya te lo he dicho.
Confía ciegamente en tu creador, amado hijo, que yo veré que nada te falte, ya te lo he dicho y ahora lo confirmo nuevamente, nada te faltará y no tengas congoja porque yo soy contigo.
Ve que también velo por cada uno de los hijos de mi Madre y aunque de ella se olvidan por mucho tiempo, aquel que al Padre pide también alcanzará
Amado hijo, ve que he dicho, fructifica en espíritu, y poco caso has hecho.
¿Es acaso que te resulta difícil dar amor?
Ya no odies más, hijo mío.
Apaga ese rencor que aún permanece en el fondo de tu corazón y la paz de mi espíritu sea en tu espíritu por siempre jamás.
Amado hijo, ve que te necesito, necesito de ti para mi obra.
No te abandones en manos de Satanás, hijo mío, porque por ti reverdecerán mis prados y han de extenderse los jardines floridos de mi Madre.
Amado hijo, ama siempre a mi hermoso y tierno capullo del jardín de mi Madre, ten confianza en tu Creador que todo lo sabe y predice y no sea incertidumbre en tu pensamiento porque todo ha de cumplirse a su tiempo.
Que florezca tu corazón en amor y santidad, amado hijo, porque la paz deberá reinar en tu alma, que deberá de ser transmitida a los tuyos alrededor de todo el mundo.
Que fructifique tu ser, hijo mío, parte de mí, de mi corazón mismo, de mi jardín dorado, del jardín florido de mi Madre y sea tu palabra para con los míos y logre los frutos dictados por mi Padre Celestial.
Ve que de cierto os digo que aquel que siguiere la luz será salvo y ensalzará mi nombre con sus obras y lo mismo ah de ser para con todos tus hermanos, quienes tomando sus labores, fructificarán en espíritu, porque servirán al desarrollo del plan divino de mi Padre Celestial.
Amado hijo, que no entristezca jamás tu alma y continúa siempre adelante en gracia y gloria de Dios Padre, en gracia y gloria de Dios Hijo y en gracia y gloria de Dios Espíritu Santo, con el poder de Dios Padre Celestial.
Que la paz y el gozo de espíritu sean en cada uno de los corazones de los tuyos y en el mundo entero. Así sea.
Que la paz florezca en tu alma, amado hijo, en santa paz y armonía. Así sea.
JESÚS, SEÑOR DE
ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.
NOVIEMBRE 26 DE 1996.
Amado hijo... no te detengas y ven a mí.
Hijo mío, ven a mí y no te detengas... tranquilízate, ya que tu Madre se acueste te daré mi mensaje.
....Hijo mío, amado hijo, amado hijo, escucha con atención, escucha en sabiduría y analiza en gracia y obra de Dios Padre, en gracia y obra de Dios Hijo y en gracia y obra de Dios Espíritu Santo.
Ten fe siempre en mi, hijo mío.
Confía siempre en mis palabras y en mis promesas porque ciertas son. Porque con amor realizaré la obra que ha de salvar a la humanidad entera que permita ser salvada.
Amado hijo, escúchame y no te detengas nunca, nunca te detengas en tu papel a desarrollar dentro de la ejecución del plan divino.
Mira que ciertamente ya se ha comenzado a repartir mi mensaje, pero deberás encausarlos también a aquellos que desean saber de mi obra y les harás saber de la presencia de mi Madre María Santísima sobre la faz de la tierra.
Ámala siempre, hijo de mi corazón, y nunca la olvides, porque ella vela por sus hijos, por todos aquellos que se protegen y resguardan bajo su manto protector de María inmaculada, de María siempre virgen, de María siempre reina y Madre de los pecadores.
Vela junto con ella en las oraciones. Pide junto a su gracia a Dios Padre Celestial y eterno por los más necesitados en el mundo entero.
Nunca lo olvides, hijo mío, te lo he dicho múltiples veces y hoy de nuevo te lo encomiendo, pide siempre por los mas necesitados en el mundo entero.
Nunca olvides, jamás olvides a esas almas que penan por el mundo y no han encontrado el camino de luz que conduce a mi Padre. Pide por ellas, hijo mío, junto con los tuyos, nunca olviden pedir por las almas que penan el mundo y los que enmiendan sus culpas en el purgatorio, para que sean agraciados con la luz divina en sus almas y puedan continuar caminos de salvación que conducen a Dios Padre Celestial y eterno, porque con su manto de Misericordia infinita les cobije y proteja.
Ama siempre todo lo que te rodea, hijo mío, porque yo soy en todas partes.
Nunca olvides, hijo mío, que el amor será tu protección.
Que no entristezcan tus ojos jamás ante mi ausencia, que aún no viéndome en algunos lugares yo soy contigo, y si no me hago presente es para no dirimir las actuaciones de quienes te rodean, porque con amor y Misericordia también aplicaría justicia.
Amado hijo, amado hijo, amado hijo, no desesperes en el camino y continúa siempre adelante luchando por mi obra.
No te fijes en los errores de quienes te he señalado porque de cierto que en el camino están para enmendarlos.
Confía ciegamente en tu creador, hijo mío, que mi Misericordia es para contigo.
Aprende, hijo mío, si es tu deseo.
Mira ve y la profunda Misericordia de amor que en el rostro llevo, dala a tus hermanos con amor siempre y en santa paz y luz.
Dales luz, hijo mío, que yo les daré entendimiento.
Nunca te detengas en mi obra, hijo mío, ¿has entendido?. Nunca, nunca te detengas porque yo soy contigo y mi obra debe florecer en sus términos a través de mis hijos.
Amado hijo, amado hijo, amado hijo, ama, ama siempre, ama a tu mundo, ámales como a ti mismo y nunca pares de amar.
Brinda siempre amor y comprensión.
Mira ve que los últimos tiempos están dictados y han de cumplirse a su tiempo.
No temas, hijo mío, que junto a los tuyos serás salvo.
Solo cumple mis mandatos en santa paz y armonía siempre.
Amado hijo, nunca dudes de mí que yo soy contigo y no te detengas.
Guarda precaución con estos últimos mensajes que por ahora no te es autorizado dar a conocer.
He aquí, hijo mío, que el secreto y el sigilo será en sus términos, porque debe acontecer así para que mi obra de frutos, más sin embargo, siempre ven a mí en santa paz y armonía.
Que la paz y gloria de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo sea con tu alma y espíritu. Así sea.
SANTÍSIMA VIRGEN MARIA DEL ROSARIO.
ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.
NOVIEMBRE 26 DE 1996.
Amado hijo, esta será la prueba y di:
Que el amor de María inmaculada, santa y pura es en sus corazones.
Esa será la prueba de mi presencia para los sacerdotes, que dudan de mi presencia.
Amado hijo, escucha, dile a mi pueblo, a mis amadas ovejas del rebaño escondido que les amo y mi espíritu y mi corazón es para con ellos dondequiera que se encuentren, a cualquier hora, a cualquier momento, a cualquier distancia.
Diles que les profeso un amor inmaculado y sediento de salvar sus almas, porque en sus corazones soy.
Amado hijo, hazles saber que ese corazón tan grande y noble que poseen será henchido con amor y gloria en gracia de mi Padre Celestial.
Amado hijo, diles que fructifiquen sus esperanzas en la salvación del mundo.
Mira y ve, amado hijo, que mamá Salome, ciertamente viene conmigo cuando le es permitido, porque su gracia y
Amado hijo, ve y diles que
Amado hijo, diles que necesito mayor amor de sus partes, porque en el amor fructificarán mis jardines de hermosas flores que tanto amo en el mundo.
Amado hijo, escúchame siempre con paciencia y no desesperes nunca, confía en tu Madre y ven a mí a enjugar tus llantos y olvidar tus penas, que esa congoja no agobie mas tu pensamiento y espíritu, hijo de mi corazón, me entristece tanto verte así. Necesito de tu valor y ánimo para dar fuerza a mi rebaño escondido, no te dejes perder nunca, nunca, ni en la más sencilla nube de aflicción.
Siempre recuerda que tu Madre amorosa está y pendiente para enjugar tu llanto, confía siempre en mí y yo veré siempre por ti y los tuyos.
Amado hijo, no te detengas y otorga la enseñanza que te dan los enviados de mi hijo y él mismo en persona viva, a todos tus hermanos.
Ve siempre que el amor redime penas y nutre el espíritu en la gloria del Padre.
Amado hijo, ven a mí, que tu corazón no sufra mas porque yo soy contigo.
Hijo mío, me enternece tanto verte cuando a mí vienes buscando refugio que soy la protección más poderosa que haya existido jamás hacia mis hijos, porque ve siempre que una Madre, siempre vela por el bienestar de sus hijos.
No llores mas, hijo e mi corazón, ve que me entristece tanto tu llanto de espíritu, porque son gritos desesperados que buscan consuelo y debes tener confianza y fe de que en mí encontrarás siempre consuelo, amado hijo, consuela tu espíritu y tu alma que tanto amor necesita.
Amado hijo, debes ser fuerte siempre ante la mas mínima prueba que el Padre ponga en tu camino.
Mira ve que para ser un guerrero de mi Corte ciertamente el amor resulta ser la fuente y base de fortaleza, pero el tuyo es doble atributo porque dos grados posees y tu fortaleza debe ser en amor y férrea sabiduría en sus momentos, justo y piadoso cuando así lo requieran los tiempos, tierno y amoroso para con los tuyos e inquebrantable ante aquellos que atentan contra la obra del Señor.
Amado hijo, alíviate en mí siempre tus penas porque mi corazón y mi amor les absorbe en su totalidad y ese llanto ya no florezca mas porque yo soy contigo y con todos mis hijos, mis bien amados hijos que tanto me buscan y me quieren, cuanto les amo y cuanta luz en sus corazones florece día a día, que llegará el momento en que ese amor infinito elevará sus espíritus al Padre y en mi reino y gozo disfrutarán de sus dichas y venturas que en gracia del Espíritu Santo ofrece para con sus hijos.
Sé valiente, hijo mío, sé valiente y ven a mí que yo soy contigo.
Si bien ahora no te doy mas mensajes para mis hijos, es porque necesitan también de la sabiduría de mi Padre y la gracia de su Poder y su obra, porque lo que de mí necesitan saben que ya lo tienen y es todo mi amor por siempre.
Amado hijo, ya tu corazón ha sido reconfortado y no le agobian mas penas por ahora.
Recuerda siempre que cuido de tus pasos y necesitaré de ti en mayor tiempo mas adelante para el cumplimiento de mi obra.
Por ahora solo di a los tuyos que los amo y les seguiré amando siempre con todo mi corazón.
Hazles saber que esto les dice su amada Madre:
Santa Virgen María del Rosario.
MEDITACIÓN.
NOVIEMBRE 26 DE 1996.
El padre observa cuando otorga amor. (Pecho).
La sangre de la mano de JESÚS, entrega esperanza de vida y redención.
Los ojos de JESÚS MISERICORDIOSO, son la luz de la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, por siempre jamás a través de todos los tiempos.
En el halo de la cabeza del Hijo, se encuentran sus diferentes vestiduras en que se ha manifestado a través de todos los tiempos.
Los pies de JESÚS, son el camino de vida.
N el pecho de JESÚS, se encuentra
Amado hijo, descansa ahora. Que la paz sea con tu espíritu.
No hay comentarios:
Publicar un comentario