sábado, 15 de noviembre de 2008

JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA. DIC.4.1996

JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA.

ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.

DICIEMBRE 4 DE 1996.

Escucha mis entendimientos, amado hijo, escucha con alegría y gozo en el corazón y espíritu porque conocedor de obras eres y te es permitido escuchar mi voz y apreciar mi presencia con los tuyos.

Amado hijo, bien te he dicho ya que ha de caer la palabra que escribes, porque mi cruz esta cayendo y el derrumbe de los templos y la humanidad apresuran sus tiempos con sus vanas traiciones y abominables acciones retadoras a los ojos del Señor.

Apacigua tu espíritu, hijo mío, cese la incertidumbre en ti y escuche tu alma mis entendimientos.

Amado hijo, amado hijo, amado hijo, mira que el círculo oscuro ya sigue tus pasos y deberás guardar discreción con amor y discernimiento.

Mantén cerrados los ojos de la soberbia ante los tuyos y florezca tu alma en santa sabiduría.

Ya no escribas mas por ahora, hijo mío, mientras haya duda en ti no podremos avanzar en la tarea.-

- ¿Qué puedo hacer, Padre, que puedo hacer?. –

Confía en tu Creador, confía ciegamente.

Orienta tu espíritu a mi gloria y ven a mí en santa paz y armonía para la gloria y gracia del Señor.

Tanto tengo que mostrarte, amado hijo, tanto, tanto, tanto, que ni aun todo el tiempo que te resta de vida bastaría para enseñarte lo que tienes por aprender y seguir aprendiendo para dar luz a tus hermanos en el universo entero.

Ven a mí siempre con humildad y respeto hacia mi Madre María Santísima, ámale siempre y embriágate de sus ojos misericordiosos y compasivos que miran a sus hijos con amor y lejos de cualquier perversidad para gloria y dicha de Dios Padre Celestial.

Amado hijo, amado hijo, amado hijo, realiza un esfuerzo siempre para comprender mis entendimientos y profetiza siempre que el Padre ordene, no cuando los prevaricadores y faltos de fe lo pidan. Escucha mis entendimientos siempre, amado hijo, en mi alma y corazón.

No temas, no temas de las falsedades que a tu alrededor siembran; son distracciones que buscan alejarte de mi gloria, mas, ¡ay de ellos que no quedara piedra sobre piedra en la gloria del Señor!

Veis que he dicho: amaras a tu prójimo como a ti mismo. Y mis hijos poco entienden del amor.

No me canso de decirles y nutran sus almas tus hermanos en santa paz y armonía, porque, ¿qué de nuevo buscan?, si conociendo al amor conocerán el todo, conocerán la gloria y gracia de mi Padre, la grandeza de su trono y su omnipresencia misericordiosa e infinita.

Amado hijo, nutre tu espíritu junto con los tuyos en la dicha y gracia celestial.

Escucha con amor siempre la enseñanza y persevera en la obra cumpliendo mis mandatos para que los tuyos sean salvos también.

Sé mi lumbrera, hijo mío, que brille de gozo y sabiduría tu alma y espíritu en mi dicha y gozo espiritual.

Ama siempre, siempre te lo estaré recordando, porque con el amor, el fruto de JESÚS, será siempre la bendición del Padre, la bendición del Hijo y la bendición del Espíritu Santo por siempre jamás.

Amados hijos, continúen siempre y gócense siempre de la presencia de María, Madre inmaculada, Madre de los pecadores que busca siempre la protección de sus hijos en su manto de Misericordia infinita.

Obedezcan sus mandatos y nútranse con su amor constante, en gracia, poder y gloria de Dios Padre, en gracia, poder y gloria de Dios Hijo, y en gracia, poder y gloria de Dios Espíritu Santo.

MEDITACIÓN.

DICIEMBRE 06 DE 1996.

Mi alma goza porque mi Dios es bueno,

goza infinitamente.

Mi alma goza porque mi Dios es sabio

y me da su sabiduría a cambio de nada.

Mi alma goza porque mi Dios es Cristo

y fue muerto por mí en su Misericordia,

clavado en la cruz.

Goza mi alma

en la venida de mi Dios.

JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA.

ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.

DICIEMBRE 06 DE 1996.

Amado hijo, ven a mí, debes venir cada vez que yo te llame. Nunca debes hacerme esperar porque mi furia es grande cuando desobediencia impera.

Fortalece tu fe, hijo mío, no seas desobediente y firma mas interés en la tarea que se te ha encomendado.

Ve que ciertamente has cumplido, pero tardas en darme complacencia.

Confía ciegamente en tu Creador, amado hijo, ciegamente confía, en tu Dios omnipotente que todo lo hace y crea para el bienestar de todos sus hijos.

Oirás mi nombre de boca en boca muy pronto, hijo de mi corazón y necesitare de tu fortaleza.

Deseo que perseveres siempre en la obra que se te ha encomendado y continúes escribiendo las frases que te concedo para el bienestar de todos los tuyos, de todos mis hijos, de los pecadores empedernidos que en este momento gozan la gracia del arrepentimiento, de los pecadores que buscan descanso de su alma y conciencia arrojando sus miserias a mi infinita Misericordia, de los pecadores que van con humildad en busca de mi luz.

Amado hijo, amado hijo, amado hijo, reflexiona siempre en mi presencia y orando recibe mi nombre constantemente por la salvación de todas las almas en el mundo entero; nunca detengas tus rezos, hijo de mi corazón, porque mucho haces de esta forma por todos los tuyos.

Reflexiona siempre que puedas en mi dolorosa pasión y comprende, comprende que la entrega de mi vida fue por la vida de la humanidad entera.

Amado hijo, amado hijo, amado hijo, no te detengas por trivialidades que a lo sumo causarán distracción a tu vida ni olvides las gracias de los santos que son contigo, porque en paciencia y esmero te otorgan sus enseñanzas en amor, paz y sabiduría y esas debilidades que hoy tu reconoces fue de ellos en sus tiempos. Siempre persevera en la tarea encomendada y la victoria será tuya por la eternidad entera.

Medita en la obra que realiza mi Santísima Madre Virgen María del Rosario y fortalece su manto de salvación con oración constante. Ve cuantas almas dieran todo por gozar un momento de mi presencia, y tu, alma empedernida, aun tropiezas estando yo frente a ti. Ten confianza siempre, amado hijo, ten confianza siempre, y nunca temas que yo estoy contigo.

Deberás tener cuidado de hoy en adelante de otorgar los mensajes a quienes blasfeman mi nombre y la obra de mi mano misericordiosa, porque buscan cínicamente destrozar tu fortaleza para conducirte a confusión.

No temas, hijo mío, yo seré tu luz y tu salvación y te diré el momento preciso para que obres y sus acciones se reviertan.

Ve que es tanto mi amor y Misericordia para con mis hijos, pero ellos poco entienden de fe y sus almas se ven entenebrecidas por un sin número de sinsabores que les obstaculiza el camino hacia mi gloria.

Amado hijo, diles que mi amor es infinito y nunca debes olvidar que a cada latido de sus latientes corazones, JESÚS, está metido(adentro) en su pensamiento acordándose de sus bien amados hijos sin distinción alguna y les cobija con amor misericordioso, maternal, supremo en mi compasión y fortaleza de dicha y gozo espiritual.

Poco entienden mis pobres hijos, poco entienden, pero en sus justicias encontrarán entendimiento.

Vela siempre con amor en la enseñanza, por el bienestar y tranquilidad de todos mis hijos. No temas, que tu flor no será consumida todavía y tu luz cumplirá en el ser lumbrera n el mundo entero, porque así ha sido dictado mi mandato, por mandato divino de tu Dios misericordioso y supremo, por tu Dios y Padre Celestial.

Vela siempre en tus oraciones por todos los desamparados que en el lecho de dolor esperan dolientes la llegada del hijo del hombre y pide por la salvación de sus almas para que mi manto de Misericordia los cobije y sus llantos sustituidos sean por la gloria en la dicha del Señor Dios poderoso y bueno.

Vive siempre en constante armonía contigo mismo y enaltece mi nombre y mi gloria en tus acciones y nunca te canses de orar a Dios Padre Salvador misericordioso para que su justicia divina no descienda sobre los tuyos ya que pronto se entenebrecerán algunas naciones, por sus obras.

Amado hijo, reza y pide a mi Padre por que la luz sea en tu mundo nuevamente. Así sea en gracia, poder y gloria de Dios Padre, en gracia, poder y gloria de Dios Hijo y en gracia, poder y gloria de Dios Espíritu Santo a través de todos los siglos de los siglos por siempre jamás.

Enmienda tus obras y sigue tu camino hacia la luz del Padre en constante amor.

Que la paz sea con tu espíritu, amado hijo.-

Gracias, Padre.-

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