JESÚS, SEÑOR DE
ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.
NOVIEMBRE 06 DE 1996.
Amado hijo, intenta un mayor esfuerzo de tu parte porque te necesito, necesito de tu oración para pedir por la fortaleza de la fe en la espiritualidad de los hombres, a efecto de que la gracia de mi Padre descienda en Misericordia sobre el mundo.
Escucha, hijo mío, escucha con atención en tu espíritu que es donde se mina la luz y en sabiduría que te es entregada.
Ya mi Padre se alista a la batalla contra el mal y prepara a sus guerreros con júbilo y gran gozo porque observa la asechanza sobre la tierra del círculo mayor de oscuridad.
Amado hijo, fortifica tu fe que de tu decisión dependerá la victoria.
Amado hijo, apresúrate a dar a conocer mis mensajes, no te detengas ante ninguna circunstancia.
Esos mensajes deberás de darlos al pequeño rebaño de ovejas de mi Madre que esperan ansiosos mi llegada, hazles saber que como su Salvador no estoy en el cielo, sino en la tierra, tanto me necesitan mis pobres hijos, tanto necesitan de mi y de su fe, porque en la fe serán salvos, con el amor serán derrimidos y con el perdón serán elevados a la gloria y gracia de Dios Padre todopoderoso.
Amado hijo, mira que los tiempos han comenzado.
Ya en el Vaticano preparan el falso Concilio y planean la salida de JUAN PABLO II, pobres pecadores empedernidos que buscan en el misterio de la oscuridad la gloria y el poder sobre la tierra porque de hecho a un rey aceptan y no es ni mi presencia ni la de mi Padre, sino la de satanás, quien fortalece sus cadenas con el círculo mayor de oscuridad que prepara su llegada.
Amado hijo... amado hijo, escucha y reflexiona... mira el mundo... mira el mundo desde el espacio y observa cuanta maravilla hay en el mundo, en la omnipresencia de mi Padre, en la gracia de vida encomendada a los humanos en el planeta tierra.
Observa los grandes desiertos, las hermosas floras y faunas que sobre el mundo reposan y comprende la fortaleza de mi Padre.
Mi Padre, que todo lo sabe y además que todo lo piensa y lo hace, que todo edifica y destruye.
Escucha el trueno del cielo que retumba en el espacio, amado hijo, porque el eco sonoro hará presencia en breve sobre la faz de la tierra... es el eco de la justicia que viene al mundo y en contra de los manipuladores de espíritu, en contra de las plenarias sacerdotales que buscan falsas iluminaciones sin confiar en mi palabra.
Mas de cierto os digo que no todos serán salvos.
Muchos morirán pero muchos mas que en su fe y Misericordia, que en su humildad y amor prevalecen, alcanzarán los reinos de los cielos porque con gusto han entregado sus vidas al hacedor.
Amado hijo... amado hijo...medita en los misterios de
Pide a mi Padre para que ese eco de justicia no descienda sobre tus tierras... hijo mío, reflexiona en la luz del Padre, en la luz del hijo y en la luz del Espíritu Santo.
Se buen alumno como un niño y permite que te guíe a los conocimientos profundos del Alpha para que puedas comprender el omega.
Hijo mío, tu labor no ha iniciado en forma todavía y debes prepararte al máximo para ella.. tu serás mi pilar en la tierra... uno de los pilares que fortalecerá la fe en mí... escucha, hijo mío y no te detengas...Mira que el tiempo es corto y poco tiempo humano queda.
Ve ahora al infinito mar... comprende la profundidad y el azul del cielo... observa el universo de vida que bajo su manto se encuentra y mira la luz que florece... mira con claridad los cimientos que adentro de el se encuentran y aprende... confía en tu padre, hijo mío.
Ten claridad en la apreciación y ve que los cimientos detienen la mar y sus arranques son en el centro de la tierra, comprende que si los cimientos fortificados se destruyen, la tierra será inundada y nuevas tierras surgirán entonces; comprende que esos cimientos se fortalecen en oración, con la oración que el mundo realice y eleve a mi Padre.
Ve que mis huestes angelicales aguardan pacientes y los oscuros con impaciencia preparan su llegada hacia la tierra, desean esclavizar al mundo entero en sus falsas ilusiones de connotada sabiduría, sin embargo, actúan en éste mundo tan primitivo porque ya sus simientes son destruidas.
No te mortifiques, hijo mío, mira que la luz y el amor de mi Madre dará a los hombres redención, mi promesa para con la humanidad, darán vida eterna, trabajo de vida para evolución; darán iluminación, fortificación y simientes para prosperidad de espíritu.
Mira que también se goza mi Padre por las oraciones y se enfurece por los desprecios que le hacen.
Ama a mi Madre, amado hijo, ámala como a mi mismo y aún mas venérala porque es grande su labor para con la humanidad, porque muchas almas viene a salvar a la tierra. Ve que tu llegada a su reino es de hace ya mucho tiempo.
Amado hijo... amado hijo... reflexiona y enmudece tu alma para que puedas escuchar a tu yo interno que mucho tiene que decirte también... continúa en oración, hijo mío y no te detengas... amado hijo, di al mundo entero que no detenga su oración porque esa fe y esa esperanza en mi depositada puede salvar al mundo si los cimientos se fortifican.
Amado hijo...amado hijo... percibe la luz de mi corazón, velo y nútrete en mi Misericordia... escucha la voz de tu fe y eleva las letanías al Padre pidiéndole bondad y amor y que evalúe la luz de los hombres para que en su justicia no partan justos, sino pecadores.
Amado hijo... continúa avante y fructifica... fructifica y produce en mi paz y amor.
No olvides que el mundo entero necesita de luz... ayuda a conceder la lumbrera que se necesita para esta misión, amado hijo... fortalece tu espíritu y otorga chispa a los mas necesitados para que contigo brillen y logren rescatar al mundo fortaleciendo sus cimientos.
No te olvides de los más necesitados y pide por ellos, hijo mío, pide por todo el mundo en santa paz y armonía.
Escucha, hijo mío, mi voz y cese la incertidumbre en tu espíritu elevando su gozo al corazón, ve que las tinieblas enmudecen ante mi presencia y el pan de luz y esperanza de mi espíritu conmueve el corazón del hombre.
Ea, pues hijo mío, comprende y analiza y escribe palabras en sabiduría que a los hombres es dado con buena voluntad, en gracia y gloria de Dios Padre, en gracia y gloria de Dios Hijo y en gracia y gloria de Dios Espíritu Santo, cuyo poder es infinito y vive y reina por los siglos de los siglos.
Que la paz sea contigo.
- Así sea. –
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