sábado, 15 de noviembre de 2008

JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA. OCT. 25.2006

Escucha, hijo mío, escucha con serenidad y entusiasmo y festeja en la tierra con júbilo y oración por los vivos que permanecen en la tierra y por los muertos que avanzan en el camino para postrarse en la cercanía de la presencia de mi Padre, porque Dios es todopoderoso, es infinito y con dulzura y Misericordia cuida de sus hijos, pero mira también que es justo y en la justicia trae aparejado castigo.

Escúchame con atención porque ya los tiempos de salvación y perdición comienzan y es ahí donde deberás desarrollar tu papel con alegría y humildad de espíritu. Ve pues que esta puerta pronto será velada ante tus ojos y verás y cumplirás tu mandato en gracia y gloria de Dios padre y del espíritu santo para bienaventuranza de mi amadísima Madre María Santísima.

Observa como el mundo se oscurece y las tinieblas se apoderan poco a poco de la tierra y ve que la mitad de la tierra se encuentra en luz, porque la luz del Salvador Misericordioso se encuentra sobre la faz de la tierra y vendrá a juzgar tanto a los vivos como a los muertos.

Mira que hasta ahora tu vida ha sido de distracción, pues pronto comenzará tu estrella a ser lumbrera.

- Padre, es tanto tu amor.-

- Si, recibe el amor en tu corazón que es lumbre y vida del espíritu santo. Bendice pues la Misericordia del Señor que con agrado corresponde a sus hijos cuando de él se acuerdan y ve el camino de luz que a él conduce.

Bien, hijo mío, ahora profundiza tu respiración porque mayor relajación necesitas, cierra los ojos y escucha tu respiración...

Bien... ahora con entendimiento deja escuchar mi voz a través de tus sentidos.

Mira que las profecías que se te han encomendado escribir no son para mal de la humanidad, sino para el cumplimiento y ejecución del desarrollo del plan divino.

La humanidad necesita tanto avanzar y evolucionar que se ha olvidado de su propia existencia amarrada en la monotonía de su vida.

La luz siempre prospera ante la oscuridad.

No temas por ser calificado uno de los falsos profetas ya que cumples y el que es falso no vaticina, sino que miente.

Mira pues con orgullo tu santificación porque en estos tiempos modernos, hombres guerreros necesito, para lograr multiplicar las huestes celestiales y continuar la obra de mi padre... Escucha con sabiduría y amor... en la noche continuaremos la tarea...

MEDITACIÓN.

¡Ay como sufre mi alma!,

con el llanto y el crujir de dientes

que próspero ronda la tierra,

porque el hombre no amo al hombre

y su Dios floreció en ira,

hacia los hijos que una vez fueron,

¡y le olvidaron por siempre jamás!

Porque el amor no floreció en sus corazones.

¡Ay, como sufre mi alma

en el llanto y la asolación de espíritu!

Porque he aquí que oyendo

el hombre cerró sus oídos

a la palabra de salvación del Dios

del Universo, el Creador del todo,

de lo finito e infinito.

Y conmovió sus corazones

porque los hijos del hijo del hombre

mataron esperanzas de vida,

y profetizaron los hijos por mandato

supremo del jerarca,

y los tiempos cumplidos fueron

en sus términos, porque Dios habló

y caso omiso fue a su palabra.

Mis labios tiemblan ante la furia

del Señor Rey de los Ejércitos,

porque sus ejércitos derramaron

sangre entre los hombres

al no comprender sus principios

ni permitir el amar en sus corazones.

Y el hombre casó sus ilusiones

en la falsa oscuridad de luz

que en su fulgor perdió

las almas del mundo entero.

¡Ay!, ¡ay!, ¡ay!, que gran lamento

y vacío de corazón.

Porque he ahí que los hijos

del hijo del hombre cumplieron encomienda

y las profecías dictadas en sus términos

con llanto en el corazón,

porque tenía que purificar

la Tierra, sus simientes

y el dolor lavo las heridas

en la redención prometida

y el hombre que oyó salvo su alma,

pero muchas almas en soberbia

a los abismos profundos del Eufrates

arrojados fueron en el llanto

y el crujir e dientes,

cuyo apercibimiento oyeron

y oídos sordos dieron.

y su Dios cumplió la palabra

y en justicia y rigor aplicó justicia

y fortaleció las murallas de sus hijos

y los pilares de salvación

destruidos fueron por el hombre

para que en sus términos

cumpliérase la obra

y terminara con el llanto

y el crujir de dientes de los soberbios.

¡Ay, mi alma, como sufre,

como sufre mi alma!

Porque vio a los suyos

arder en los fuegos infinitos del infierno,

porque dio apercibimiento

por mandato e Dios

y no fue escuchado.

y la burla fue sobre sus palabras

y las palabras cumpliéronse

en sus términos y el poder de su Dios,

Señor Rey de los Ejércitos.

No sufras mas, alma mía,

que obedeces al Creador.

¡Que mieles amargas prueba el alma

del hombre amado por su Señor!

Cuando sabe y sufre el llanto

de los justos por los pecadores,

porque la lágrima caída a la tierra

burla fue a sus hermanos

que viendo no vieron,

y oyendo no oyeron

y negáronse a amar,

porque dijeron no conocer del amor.

almas de mi mundo, amen

y eviten el llanto de mi alma

en los desesperados fritos que buscan consuelo,

porque consuelo da nuestro Señor

por todos los siglos de los siglos.

Y la Reina consoló a sus hijos

que bajo su manto de protección gloriosa

fueron guarnecidos de la furia del Señor;

y las ofensas contra ella

fueron perdición de justos

por labios de pecadores

y los justos cayeron en el hollín

de las tierras muertas

y simientes fueron para la redención

del hombre que buscó redención.

Calma tu ira, Oh Dios,

Gran Señor Dios Rey de los Ejércitos,

amado trino en uno,

Poderoso e infinito

y tu luz de Misericordia

descienda sobre el mundo entero

por siempre jamás.

Porque los hijos creyeron

y vivieron en la gloria de su Padre

por el corazón de luz y de amor

y por el Hijo vivieron

de generación en generación

en luz y armonía de redención.

Sean a sus tiempos los tiempos

en sus términos.

DIOS

Ha dicho el Señor Dios,

Rey de los Ejércitos.

No sufra mas tu espíritu

y no sea mas el llanto

y la hiel en tu corazón,

porque el Dios y Rey de los Ejércitos

vela por sus hijos

y los protege del hombre y la naturaleza

porque en él creyeron y temieron su fortaleza.

Ea, que los profetas calmen el llanto

de sus almas, porque son agraciados

con la gracia del Señor, su Dios,

Poderoso y justo, piadoso y sabio

cuyo manto e Misericordia

es infinito y se extiende

de generación en generación

a todos cuantos le temen,

porque oyendo sus hijos

cumplieron los mandatos

y sus espíritus engrandecidos fueron

en gloria y sabiduría por siempre jamás.

viva el alma justa

y enmienden el camino los prevaricadores y fatuos,

porque su Dios vivo es sobre la faz de la tierra,

en presencia de su unigénito y espíritu

y vela por sus hijos.

cese el llanto del alma y corazón

y cúmplase a su tiempo los tiempos,

en la piedad y Misericordia

de mi manto para con los míos.

Cese el llanto y el crujir de dientes

de mis hijos

porque sobre sus cabezas

no será la asolación,

y con justicia y celo

protegeré a mis hijos

que en amor y gloria

atendieron a mi llamado

por siempre jamás.

Así dijo el Señor,

Dios Rey de los Ejércitos,

viva la esperanza de la tierra

por los hombres justos

y los que enmendaron su obra

por la grandeza el Padre Celestial.

¡No llores mas, alma mía,

no desencadenes la furia del Señor!

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