Escucha, hijo mío, escucha con serenidad y entusiasmo y festeja en la tierra con júbilo y oración por los vivos que permanecen en la tierra y por los muertos que avanzan en el camino para postrarse en la cercanía de la presencia de mi Padre, porque Dios es todopoderoso, es infinito y con dulzura y Misericordia cuida de sus hijos, pero mira también que es justo y en la justicia trae aparejado castigo.
Escúchame con atención porque ya los tiempos de salvación y perdición comienzan y es ahí donde deberás desarrollar tu papel con alegría y humildad de espíritu. Ve pues que esta puerta pronto será velada ante tus ojos y verás y cumplirás tu mandato en gracia y gloria de Dios padre y del espíritu santo para bienaventuranza de mi amadísima Madre María Santísima.
Observa como el mundo se oscurece y las tinieblas se apoderan poco a poco de la tierra y ve que la mitad de la tierra se encuentra en luz, porque la luz del Salvador Misericordioso se encuentra sobre la faz de la tierra y vendrá a juzgar tanto a los vivos como a los muertos.
Mira que hasta ahora tu vida ha sido de distracción, pues pronto comenzará tu estrella a ser lumbrera.
- Padre, es tanto tu amor.-
- Si, recibe el amor en tu corazón que es lumbre y vida del espíritu santo. Bendice pues
Bien, hijo mío, ahora profundiza tu respiración porque mayor relajación necesitas, cierra los ojos y escucha tu respiración...
Bien... ahora con entendimiento deja escuchar mi voz a través de tus sentidos.
Mira que las profecías que se te han encomendado escribir no son para mal de la humanidad, sino para el cumplimiento y ejecución del desarrollo del plan divino.
La humanidad necesita tanto avanzar y evolucionar que se ha olvidado de su propia existencia amarrada en la monotonía de su vida.
La luz siempre prospera ante la oscuridad.
No temas por ser calificado uno de los falsos profetas ya que cumples y el que es falso no vaticina, sino que miente.
Mira pues con orgullo tu santificación porque en estos tiempos modernos, hombres guerreros necesito, para lograr multiplicar las huestes celestiales y continuar la obra de mi padre... Escucha con sabiduría y amor... en la noche continuaremos la tarea...
MEDITACIÓN.
¡Ay como sufre mi alma!,
con el llanto y el crujir de dientes
que próspero ronda la tierra,
porque el hombre no amo al hombre
y su Dios floreció en ira,
hacia los hijos que una vez fueron,
¡y le olvidaron por siempre jamás!
Porque el amor no floreció en sus corazones.
¡Ay, como sufre mi alma
en el llanto y la asolación de espíritu!
Porque he aquí que oyendo
el hombre cerró sus oídos
a la palabra de salvación del Dios
del Universo, el Creador del todo,
de lo finito e infinito.
Y conmovió sus corazones
porque los hijos del hijo del hombre
mataron esperanzas de vida,
y profetizaron los hijos por mandato
supremo del jerarca,
y los tiempos cumplidos fueron
en sus términos, porque Dios habló
y caso omiso fue a su palabra.
Mis labios tiemblan ante la furia
del Señor Rey de los Ejércitos,
porque sus ejércitos derramaron
sangre entre los hombres
al no comprender sus principios
ni permitir el amar en sus corazones.
Y el hombre casó sus ilusiones
en la falsa oscuridad de luz
que en su fulgor perdió
las almas del mundo entero.
¡Ay!, ¡ay!, ¡ay!, que gran lamento
y vacío de corazón.
Porque he ahí que los hijos
del hijo del hombre cumplieron encomienda
y las profecías dictadas en sus términos
con llanto en el corazón,
porque tenía que purificar
y el dolor lavo las heridas
en la redención prometida
y el hombre que oyó salvo su alma,
pero muchas almas en soberbia
a los abismos profundos del Eufrates
arrojados fueron en el llanto
y el crujir e dientes,
cuyo apercibimiento oyeron
y oídos sordos dieron.
y su Dios cumplió la palabra
y en justicia y rigor aplicó justicia
y fortaleció las murallas de sus hijos
y los pilares de salvación
destruidos fueron por el hombre
para que en sus términos
cumpliérase la obra
y terminara con el llanto
y el crujir de dientes de los soberbios.
¡Ay, mi alma, como sufre,
como sufre mi alma!
Porque vio a los suyos
arder en los fuegos infinitos del infierno,
porque dio apercibimiento
por mandato e Dios
y no fue escuchado.
y la burla fue sobre sus palabras
y las palabras cumpliéronse
en sus términos y el poder de su Dios,
Señor Rey de los Ejércitos.
No sufras mas, alma mía,
que obedeces al Creador.
¡Que mieles amargas prueba el alma
del hombre amado por su Señor!
Cuando sabe y sufre el llanto
de los justos por los pecadores,
porque la lágrima caída a la tierra
burla fue a sus hermanos
que viendo no vieron,
y oyendo no oyeron
y negáronse a amar,
porque dijeron no conocer del amor.
almas de mi mundo, amen
y eviten el llanto de mi alma
en los desesperados fritos que buscan consuelo,
porque consuelo da nuestro Señor
por todos los siglos de los siglos.
Y
que bajo su manto de protección gloriosa
fueron guarnecidos de la furia del Señor;
y las ofensas contra ella
fueron perdición de justos
por labios de pecadores
y los justos cayeron en el hollín
de las tierras muertas
y simientes fueron para la redención
del hombre que buscó redención.
Calma tu ira, Oh Dios,
Gran Señor Dios Rey de los Ejércitos,
amado trino en uno,
Poderoso e infinito
y tu luz de Misericordia
descienda sobre el mundo entero
por siempre jamás.
Porque los hijos creyeron
y vivieron en la gloria de su Padre
por el corazón de luz y de amor
y por el Hijo vivieron
de generación en generación
en luz y armonía de redención.
Sean a sus tiempos los tiempos
en sus términos.
DIOS
Ha dicho el Señor Dios,
Rey de los Ejércitos.
No sufra mas tu espíritu
y no sea mas el llanto
y la hiel en tu corazón,
porque el Dios y Rey de los Ejércitos
vela por sus hijos
y los protege del hombre y la naturaleza
porque en él creyeron y temieron su fortaleza.
Ea, que los profetas calmen el llanto
de sus almas, porque son agraciados
con la gracia del Señor, su Dios,
Poderoso y justo, piadoso y sabio
cuyo manto e Misericordia
es infinito y se extiende
de generación en generación
a todos cuantos le temen,
porque oyendo sus hijos
cumplieron los mandatos
y sus espíritus engrandecidos fueron
en gloria y sabiduría por siempre jamás.
viva el alma justa
y enmienden el camino los prevaricadores y fatuos,
porque su Dios vivo es sobre la faz de la tierra,
en presencia de su unigénito y espíritu
y vela por sus hijos.
cese el llanto del alma y corazón
y cúmplase a su tiempo los tiempos,
en la piedad y Misericordia
de mi manto para con los míos.
Cese el llanto y el crujir de dientes
de mis hijos
porque sobre sus cabezas
no será la asolación,
y con justicia y celo
protegeré a mis hijos
que en amor y gloria
atendieron a mi llamado
por siempre jamás.
Así dijo el Señor,
Dios Rey de los Ejércitos,
viva la esperanza de la tierra
por los hombres justos
y los que enmendaron su obra
por la grandeza el Padre Celestial.
¡No llores mas, alma mía,
no desencadenes la furia del Señor!
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