sábado, 15 de noviembre de 2008

JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA.NOV.10.1996

JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA.

ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.

NOVIEMBRE 10 DE 1996.

Ve que todo un proyecto tengo para ti, en efecto, ya que has tomado la decisión de servir a la humanidad, mira que tus esfuerzos no serán vanos. Si, porque con mi sangre salvaré a muchos de los tuyos y tu lograrás abrir conciencia con las frases escritas a todos aquellos que han visto mi sangre y mi cruz, que yo he muerto por ellos en el calvario y de nuevo vengo aquí para salvar sus almas, porque veo que la desolación y muerte acecha la tierra en mezquindades de oscuridad que buscan esclavizar al mundo entero con los proyectos de poder que con el que reina en la tierra preparan.

Y he ahí que como seña se te ha dado que a término de seis será el indicio del surgimiento del nuevo bloque que prepara su llegada, porque de cierto muchos morirán también en mi palabra y buscando que no florezca la falsa sabiduría que emana del círculo mayor de oscuridad, mas sin embargo en la gloria alcanzarán su fortaleza.

Ve hijo mío, que tu mundo necesita hoy mas que nunca de los escribas que a su alrededor he preparado, porque no eres solo en el mundo, sino uno de los pilares que florecen en mi palabra de mensaje de paz a la humanidad.

Cientos de ovejas dispersas de mi rebaño, cumpliendo están su función y buscan con coraje dar a conocer mis mensajes, porque muchos mas obstaculizan sus caminos.

Mas tu no tienes de que preocuparte, ya que ve que la fuerza del círculo de oscuridad no tiene sus cimientos aquí, sino del otro lado del mundo y mayor libertad tienes para lograr la tarea que se te ha encomendado.

Hijo mío, no descanses, no descanses, no descanses y di al mundo mi mensaje, solo tienes que escribir que yo haré el resto, bien te lo he dicho, ten confianza en mi palabra.

Amado hijo, mira que el cenit busca su acomodo natural, porque mas de una generación de luz espera su llegada a la tierra y aguardan sus momentos de existencia humana en santa paz y armonía.

Vigoriza tus esfuerzos, hijo mío y pide por los más necesitados siempre, para que tu oración fortalezca tus cimientos y la sabiduría pueda ser transmitida a los hombres.

Ve que el mundo se estremece por falta de amor y cariño, por falta de luz y esperanza siendo que mis hijos aguardan pacientes mi llegada, ¡reverdezcan los campos, hijo mío, y canten los jilgueros que yo estoy en la tierra, que de siempre he estado a través de los tiempos y canten mis guerreros jubilosos el triunfo y la gloria que ha de florecer también con la venida de mi Padre en todo su esplendor!

Mira que el mundo tanto necesita de mí, han apacentado mis ovejas en la tranquilidad de la mar y muy pronto he de hacerme presente ante sus ojos para que sus hijos no se pierdan en la sabia oscuridad, sino bien, florezcan en mi amor y la luz de mi Misericordia por siempre jamás.

Amado hijo, mira que los tiempos son ciertamente difíciles ahora, bien te lo he dicho y no desconozco las circunstancias y acontecimientos que por venir están, sin embargo tu papel de escriba debes cumplir con amor y con humildad para que el manto bendito de mi Madre María Santísima se fortalezca en el mundo entero.

Mi Madre, tan bella y tan santa que añora la salvación de todos sus hijos que en la tierra viven.

No temas, hijo, el mal que acecha, porque de cierto te digo que no le es permitido atacarte nuevamente; no temas y deja que mis soldados de él se encarguen y lo manden a los fuegos del infierno.

Aprecia en gracia y gloria la sabiduría que te transmito y hazla llegar a la gente para que con gracia y amor tengan confianza en su Dios que no les abandona y vela constantemente por la salvación de sus almas.

Di al mundo que confíen en el manto de mi Madre, María Santísima, porque por ella salvos serán miles y miles de pecadores que habitan en la faz de la tierra.

Amado hijo, mira que mi rostro de Misericordia es infinito y con él salvaré y daré consuelo a las almas mas necesitadas de mi gloria; enaltece mi cuerpo, hijo mío, y que mis heridas simbolicen redención para el hombre en la faz de la tierra.

Amado hijo, escribe y no te detengas, no te detengas ni un momento, ni un momento de tu vida, mira que yo te daré la fortaleza de un toro y la fiereza de un lince para combatir por mi palabra.

Amado hijo, adora a mi Padre celestial y medita en la Santísima trilogía de su divinidad, mira que se enorgullece de tus esfuerzos.

No te menosprecies a ti mismo diciéndote insignificante gusano, porque menosprecias la grandeza de mi Padre, sino bien, engrandece su vida con lealtad y lleva adelante el proyecto y la obra que para ti ha sido preparada y donde quiera que pises lleva la cabeza en alto y la frente henchida de amor y sabiduría porque yo soy contigo a través de los tiempos.

Mira que hasta esta generación me has recibido porque al fin ha llegado el momento de tu gloria y la de muchos mas, cada quien dará la batalla al enemigo desde la trinchera que le corresponda defender.

Ve que eres un soldado y un soldado fiel a su causa con nobleza enaltece su obra encomendada por el jerarca. Ve que el jerarca en tu caso es mi Padre y por su gracia y gloria a través del hijo te es permitido formar parte de la ejecución del plan divino que ha de cumplirse en su término.

Ama a tus Padres, hijo mío, ámalos más que nunca, porque es probable que al momento de iniciar la tarea tengas que ausentarte de ante sus ojos, pero estarán felices de saber que han colaborado para fortalecer mi causa.

Amado hijo, ve que mi amor es infinito y siempre busco un lugar en el corazón de los hombres, mira que grandes corazones he encontrado y que corazones tan vacíos también he visto. Sigue adelante, hijo mío, y vela por esos corazones vacíos para que pensando en mi presencia llenen de gozo sus almas y llenen de felicidad el santuario de mi Padre.

Ve que donde hay luz no puede haber oscuridad, tan sencillo resulta ser salvos con amor y humildad, porque he ahí que bien se te ha dicho, la humildad conlleva la mas fuerte fortaleza, mayor aún a la mas fuerte fortaleza de la tierra.

Ama a los hombres que enfurecen pensando en mi palabra porque creen que mi Padre es un Dios de castigo, ¡pobres hijos míos!, tan necesitados se encuentran de mi amor.

Bienaventurados son todos aquellos que brindan amor con humanidad y en su intelecto encuentran la sabiduría del hijo del hombre, porque no les será dolorosa la evolución por la que transitan.

Ve que he dicho a través de los tiempos, no matarás, y cuántos muertos no ha habido desde entonces, víctimas de la injusticia sobre la faz de la tierra, mas pobres aquellos que matan almas, porque condenados serán a los fuegos infinitos del infierno.

Ve que olvidan que por la luz de mi Padre brillan, y creen ser conocedores del Alpha, y en control de sus propias vidas, pobres hijos que fortalecen su encierro en las aguas pestilentes que conducen al averno, porque de cierto no morirán en conciencia, sino aún vivirán conscientes de los tormentos a que estarán condenados por todos los siglos de los siglos, en gracia, gloria y poder de Dios padre, en gracia, gloria y poder de Dios Hijo y en gracia, gloria y poder de Dios Espíritu Santo.

Bien han dicho:

Profeta es el hombre que agoniza y bendice a la tierra con falsas trivialidades.

Pobrecitos hijos que no saben de la dureza de mi Padre, porque ellos mismos con sus actos envilecieron a lo mas profundo de los abismos oscuros sus corazones benditos.

Bienaventurados son todos aquellos que aman mi palabra y con devoción me siguen, porque aún estando inmerso en el falso Concilio de luz oscura que se prepara, alcanzará los reinos de los cielos.

No dijeres:

¿Será en verdad el Cristo, el redentor del mundo, el Salvador de las almas en pecado? Porque, ¿quién más será, el hijo del hombre que busca la salvación de sus hijos, o el falso Papa que prepara su Concilio de falsedad buscando el arribo a la corona de mi casa?

¡Ay de aquél que dijere al falso profeta!:

De cierto, grande eres y ciertamente que la era cristiana ha dejado sus cimientos en la sepultura, porque hoy prevalece el círculo de oscuridad que resplandece y trae gloria, paz y poder sobre la tierra.

Porque de cierto les digo que a un rey sirven y no soy yo ni mi Padre, sino el mismo rey de la tierra.

No te fijes en los corazones cuya asolación y gloria es placentera a los ojos del mundo, porque de cierto que sufriendo el alma, no dieron el alivio conferido por la gracia de mi Padre y continuaron por el camino de perdición que conduce a los fuegos infinitos del infierno.

Hijo mío, hijo mío, hijo mío, detente y reflexiona...¿qué será de mis hijos, cuando el ser de oscuridad arribe a la tierra?. ¿Hacia dónde irán mis ovejas descarriadas que en falsedades buscan sus consuelos y se dejan guiar por el falso brillo? ¿Que será de aquellos mis hijos que en sus entrañas llevan la chispa divina de mi ser? ¿A dónde irán, pobres ovejas descarriadas, si no escuchan mi palabra?

¡Ay de aquellos que mi palabra oyeren y no la escucharen, o que oyendo no pusieren en obra el amor encomendado porque con el dolor del corazón del Padre que pierde al hijo, serán echados a los fuegos infinitos del infierno!

Amado hijo, amado hijo, amado hijo, no te detengas y continúa en tu camino buscando siempre la salvación de los hombres del mundo entero; ten confianza siempre en mi palabra y haya consuelo en el regazo de mi Madre María Santísima, y ante la presencia de mi Padre muéstrate solicito y humilde siempre, porque en su gracia y castigo ha de hacer justicia y es su deseo que esa justicia no acabe con sus hijos, sino bien envolver en su manto redentor de Misericordia y humildad.

Quítate ya esa venda de ignorancia y ama, ama apasionadamente, ama sin descanso hasta la locura, ama y no detengas tu amor nunca, nunca, nunca, jamás, ¿me oyes?, jamás, jamás dejes de amar a tu mundo.

Amado hijo, escucha y reflexiona, vuelve la vista al viejo continente y escribe, E-U-R-O-P-A, que a términos de seis señal te es dada para ubicar el nacimiento del movimiento anticristo en el mundo.

Que amada es mi Madre María Santísima, que tanto se ha gozado por tu llegada a mi reino, mira cuanta hermosura en su rostro, corazón y en su obra. Con cuántos deseos lucha por salvar almas.

Amado hijo, por hoy descansa y duerme en santa paz elevando una oración al Padre, pidiendo siempre por los mas necesitados luz para que pronto la encuentren.

Que la paz sea contigo, en gloria y gracia de Dios Padre, en gloria y gracia de Dios Hijo y en gloria y gracia de Dios Espíritu Santo.

Así sea a través de todos los siglos de los siglos. Amen.

JESÚS, SEÑOR DE LA MISERICORDIA.

ACAPULCO, GUERRERO. MÉXICO.

NOVIEMBRE 11 DE 1996.

Amado hijo, amado hijo, ¿por qué dudas de mí?

Mira que quiero hablarte y no lo has permitido.

Serénate, hijo mío. serénate para que juntos podamos cruzar los continentes y pueda mostrarte con detenimiento los lugares en que ha de florecer la sabia oscuridad, así como aquellos lugares en que mis hijos se encuentran.

Mira que el mal nos lleva ventaja, ya que no pierde un solo instante preparando a sus hijos.

Hijo mío, reverdece y aflora el conocimiento que te transmito. Mira que no siempre serán palabras duras o dulces las que tenga que transmitirte, sino que muchas veces serán palabras de sabiduría y deberás esforzarte por comprenderlas en sus términos.

Amado hijo, mira que la lucha entre los opuestos prepara la batalla y con júbilo observo que de entre mis hijos muchos también afloran en sabiduría, porque han hecho caso a mi llamado.

Amado hijo, amado hijo, amado hijo, aflora en sabiduría y transmite a los tuyos la enseñanza que para bien os traigo a la tierra, porque por gracia y obra del Santo trino te son encomendadas, a efecto de que hagas florecer la conciencia de miles de hombres sobre la faz de la tierra.

No te detengas, hijo mío, no te detengas y profetisa, y di:

Heme aquí que en los tiempos remotos venideros, la mar ensanchó sus aguas y el turbión arrojó al vacío la tempestad vacía en la noche devoradora de hombres y fijó el tiempo la pereza y en desconfianza continua perecieron las murallas de la sabiduría y las tierras surgieron en los acontecimientos cotidianos de las frases perdidas. Se vio en el Universo la luz del sol del quinto celsio y feneció la noche tras la oscuridad del día y vinieron en amor y alegría las huestes del Padre en victoria y triunfo al hacedor de imperios en todos los tiempos por los siglos de los siglos.

Amado hijo, no te detengas y confía en tu creador.

Reafirma tu fe y la esperanza de un futuro próspero y renovador en bien de la humanidad.

No humilles ni manches el nombre de mi Madre con tus pecados. Mira que tan triste se pone que hasta olvida su labor en el llanto.

Confórtala con tus oraciones, hijo mío, confórtala y pide el perdón necesario para todo el mundo, porque quien ofende a mi Madre, al padre ofende.

Amado hijo, no te detengas y escribe, escribe sin parar.

Mira que el mundo tanto necesita de mi salvación y mi Madre se alegra cuando de ella se acuerdan, que vuelve con mas fuerza a la tarea de salvación de almas como si del principio se tratara.

No te detengas, hijo mío, en gracia de Dios Padre, en gracia y gloria de Dios Hijo y en gracia y gloria de Dios Espíritu Santo. Amén.

Que la paz sea contigo.

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