sábado, 15 de noviembre de 2008

Introducción.

Es largo el camino de aprendizaje y entendimiento para llegar a tener conciencia de la presencia del Maestro, presencia que se manifiesta cuando erradicamos las preocupaciones de nuestros pensamientos, o pequeñas tribulaciones, como él les llama, y permitimos su llegada hasta lo más íntimo del corazón.

Su manifestación en esta vida, comenzó cuando tomando mayor conciencia de la existencia humana y su participación en el desarrollo evolutivo de las distintas generaciones de luz que han habitado la Tierra, con el fin de lograr un avance positivo en el Universo, entendí con claridad, gracias a su consejo, que para comenzar la tarea, había que dar inicio por uno mismo llevando a la práctica las recomendaciones que ha dejado a través de generaciones, porque JESÚS, Dios Hijo, no es un Dios muerto, sino un Dios vivo, que vive y se manifiesta en diferentes formas y como persona, que es la manera en que transmite la enseñanza para mejor comprensión del hombre.

Todo comenzó cuando teniendo que decidir entre servir a la humanidad o servirme de ella, busqué consejo en mi Señor acudiendo para ello a la Catedral del Puerto de mi natal Acapulco, conocida como Iglesia de la Soledad, en donde concentrando mi atención en la presencia del Cristo crucificado que se encuentra colgado justo enfrente del altar, sentí cuando mi conciencia acceso por una puerta de luz blanco-fulgente que abarcaba de su pecho a su corona de espinas, trasladándome de esta manera hasta una iglesia llena de luz y claridad en donde se encontraba mi Padre, por lo que dejando ir mi conciencia nuevamente hacia él, en su manifestación viva de JESÚS crucificado, escuché con claridad cuando me dijo:

- ¿A qué has venido? –

- Padre… - respondí- busco consejo. –

- El hombre debe cargar su cruz.-

- Padre, tu que moriste en la cruz por el perdón de los pecados del hombre, sabes que esta cruz es pesada…-

- Cierto. La cruz de la humanidad es pesada, pero cuando el hombre carga su cruz, el camino al cielo es mas sutil que ningún otro.-

- Padre, aconséjame. –

- Hijo, toma tu cruz, que yo iré contigo por el camino.-

Esa fue la ocasión en que tomé la desición de servir a JESÚS, hoy mi amadísimo Maestro, encuentro que sostuvimos mientras él permanecía clavado en la cruz por amor a la humanidad.

Las posteriores ocasiones se presentó siempre en vestiduras largas y blancas, brindándome así la enseñanza en el seno de mi hogar.

Al principio, recuerdo con claridad cuando en un intento de meditación, lo cual nunca hice guiado por persona alguna, sino por intuición, me dirigía a mi guía espiritual, quien desde años atrás se me presentaba a través de sueños, sin poder nunca verle el rostro. Recuerdo cuando le llamaba y al percatarme de su presencia le pregunté:

- Guía… guía… con la iluminación de DIOS todopoderoso, dime, ¿qué significado tiene la luna? –refiriéndome al eclipse lunar anunciado como el último del siglo por el 26 de septiembre de 1996, contestándome con voz serena y pausada, mientras dejaba ver el resplandor de su vestidura blanca de los pies a la altura de sus rodillas. –

- La luna significa el equilibrio de la Tierra con el Universo, por la fuerza centrífuga que de esta emana.-

- ¿Tiene algo de especial este acontecimiento?-

- Lo que tiene de especial el eclipse lunar es que anuncia la llegada de una nueva generación de luz que permitirá el desarrollo del conocimiento en la humanidad con la luz divina, conocimiento que un día será su salvación.-

- Guía… guía… ¿Cuál es tu nombre?- interrogué.-

Escuchando en esta ocasión una contestación enérgica pero condescendiente, que decía:

- ¿Por qué te empeñas en conocer mi nombre? Que te baste llamarme guía solamente, porque yo soy la guía del conocimiento, el alpha y el omega; yo soy el Maestro que da la luz del conocimiento a la humanidad y le conduce en armonía a la voluntad divina; yo soy el Maestro, que brinda paz y conciencia a los hombres en la tierra; yo soy el Maestro, que enseña y protege a la raza humana; yo soy el Maestro, que conduce a la raza humana a una época de luz y cercanía con el Creador.-

Fue en ese momento cuando mi guía dejó ver su presencia ante los ojos de mi espíritu, apreciando la personalidad del Maestro que ya ha quedado manifiesta, porque JESÚS vive.

Como después de sus palabras sentía als piernas muy pesadas, le di gracias por sus enseñanzas dando por concluida aquélla meditación.

A partir de ese momento la presencia del Maestro hasta mi vida ha sido de manera consciente, ya que sin tener necesidad de meditar con los ojos cerrados, cuando hay alguna enseñanza por su voluntad y gracia concedida, se manifiesta hasta mi como JESÚS hecho hombre, en vestiduras blancas y comienza su dictado como el Maestro amigo en quien siempre confío.

Sin embargo, al tener estos encuentros en vida, al principio causaron un desequilibrio emocional en mi persona, ya que si bien mi corazón me indicaba que todo lo que pasaba era cierto, mi razonamiento también gritaba que aquello salía de lo normal y buscaba un entendimiento comprensible a la naturaleza humana, sin encontrarlo.

Al tener eso fuertes discernimientos conmigo mismo entre el hacer caso o no al tipo de experiencias antes indicadas, es que en una ocasión comencé a ver espiritualmente en una velación mientras permanecía despierto y consciente, a JESÚS, quien caminaba y caminaba sin prisas y sin decir nada, por lo que en mi desesperación por comprender le pregunté qué era lo que estaba haciendo, sin había algo que quería decirme, a lo que al fin me contestó:

- ¿Qué estoy haciendo? –

- Padre, -respondí- veo que caminas sin ninguna prisa y con mucha calma.-

- Haz lo mismo… avanza con tranquilidad en tu camino y ten confianza en mí…-

- Pero Padre, me desespero al no comprender muchas cosas.-

- En su momento las comprenderás… ten confianza en mí y permite un lugar en tu corazón que yo pueda ocupar.- Dijo, mientras sentía su presencia viva de amor en el corazón a la vez que las lágrimas rodaban por mis mejillas, cubriéndome el rostro con una almohada por vergüenza a que me viera llorar, diciéndole:

- Padre… ven a mi corazón.-

- Confía en mí… yo se tus necesidades.-

Así comenzaron estas enseñanzas que hoy tengo la satisfacción de transmitir por así estar permitido, aclarando en que las ocasiones en que el Señor JESÚS se ha manifestado como maestro y amigo, ha sido en su rostro vivo de Misericordia conocido en el mundo entero, porque la Misericordia de JESÚS DE NAZARETH es grande, y JESÚS MISERICORDIOSO busca la salvación de los hombres pecadores en este tiempo de gracia concedido.

El presente documento es el resultado de una serie de experiencias espirituales conscientes, o mejor dicho revelaciones, que se comparten con la única finalidad de motivar al lector la búsqueda del Señor JESUCRISTO en su corazón y vida.

Quien tenga oídos, que oiga, ha dicho el Señor.

Cada cual cumpla la tarea que tiene encomendada para el beneficio de nuestra humanidad.

Así sea.

Victoriano Sánchez Carbajal.

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